Franco Benavente y el camino de un cineasta que explora nuevos lenguajes audiovisuales en la TV

Enero 15, 2026

Cineasta y exalumno de Dirección Audiovisual UC, Franco Benavente ha construido un camino marcado por la curiosidad tecnológica, la búsqueda creativa y la experimentación constante. Hoy lidera Paisaje Lab, un proyecto que cruza narrativa audiovisual e inteligencia artificial, cuyo trabajo ha superado millones de reproducciones en redes sociales y lo ha llevado incluso a colaborar con espacios de la televisión chilena.

Franco Benavente

Franco Benavente

Franco Benavente estudió Dirección Audiovisual en la Pontificia Universidad Católica de Chile entre 2007 y 2011. Mirando hacia atrás, reconoce que su paso por la Facultad no solo fue una etapa formativa, sino también el espacio donde comenzaron a tomar forma inquietudes que hoy atraviesan todo su trabajo.  

“Siempre tuve intereses ligados a los efectos especiales, al cine de terror, a la tecnología aplicada al lenguaje audiovisual. De hecho, mi proyecto de título era una película de terror con efectos, y ahí ya se empezaba a gestar esta inquietud por usar la tecnología como parte del relato”, recuerda.  

Antes incluso de entrar a la universidad, su imaginario estaba fuertemente marcado por lo visual, lo experimental y lo musical. “Yo entré a estudiar Dirección Audiovisual pensando en hacer videoclips. Me interesaba mucho la métrica, el uso de efectos, ese lenguaje más sensorial”, cuenta. Ese interés, aunque se mantuvo latente, no definió de inmediato su camino profesional.  

Tras egresar, Franco inició una trayectoria muy distinta a la que había proyectado como estudiante. Durante varios años trabajó ligado al Arzobispado de Santiago y a distintas congregaciones, desarrollándose como realizador de piezas documentales y testimoniales.  

“Fue una carrera muy bonita. Trabajé con distintas congregaciones, haciendo documentales cortos sobre experiencias de Iglesia. Me volqué a un registro más tradicional, más testimonial. Fui muy feliz ahí, pero mis inquietudes más profundas quedaron en pausa”, explica.  

Ese período, aunque alejado de sus búsquedas más experimentales, le permitió a Franco fortalecer herramientas narrativas, sensibilidad documental y una forma de mirar lo audiovisual desde el contenido y no solo desde el artificio.  

El punto de inflexión llegó cuando comenzaron a masificarse las herramientas de inteligencia artificial. Lo que partió como un espacio de prueba personal se transformó, poco a poco, en un nuevo territorio creativo.  

“Cuando aparecieron estas herramientas, me sorprendí como todo el mundo. Sentí que podía retomar esas inquietudes que había dejado en pausa y usar la tecnología a favor del lenguaje audiovisual”, señala.  

Durante 2022 y parte de 2023, Franco se dedicó a experimentar. Publicaba ejercicios en redes sociales, probando cambios de lenguaje, expansiones de escena y recursos visuales que, en un inicio, no buscaban construir relatos complejos.  

“Estuve mucho tiempo haciendo ejercicios, explorando. Hasta que las herramientas empezaron a desarrollarse tanto que me permitieron contar microhistorias. Y ahí la verdad es que enloquecí, porque me di cuenta de que se podía”, recuerda.  

Uno de los mayores desafíos fue lograr coherencia narrativa: personajes consistentes, espacios reconocibles, acciones continuas. “Al principio era muy difícil conseguir consistencia de personajes y locaciones. Fui desarrollando algunas innovaciones propias que me permitieron contar historias breves de manera más coherente”, explica. Ese proceso marcó el paso desde la experimentación personal hacia la construcción de un proyecto profesional.  

Con el tiempo, sus piezas comenzaron a circular masivamente en redes sociales, superando millones de reproducciones y llamando la atención de distintos espacios de la industria. Ese nivel de detalle, propuesta estética y oficio audiovisual lo llevó incluso a colaborar con la televisión chilena. 

Paisaje Lab: una empresa en definición constante  

De ese recorrido nace Paisaje Lab, emprendimiento que se encuentra en permanente proceso de exploración. “Estamos en una etapa de búsqueda y definición. Nos han llegado propuestas que no estaban en nuestra carta inicial, y eso nos ha hecho abrirnos a distintos rumbos y necesidades”, cuenta.  

Su trabajo llegó al Festival de Viña del Mar de la mano de Pedro Ruminot y, posteriormente, a uno de los programas con mayor rating del país: Primer Plano, de Chilevisión, donde realizó piezas generadas con inteligencia artificial para presentar reportajes y recrear distintos casos de la farándula nacional. Actualmente, Franco colabora con CHV en los teasers de apertura de notas del programa y también ha participado en proyectos de Megamedia, tanto en el espacio Only Friends como en reportajes donde desarrolló imágenes de apoyo creadas con inteligencia artificial. 

Sin embargo, Franco comenta que ahora su foco está puesto tanto en la producción de contenidos como en el desarrollo de proyectos de mayor aliento. “Mi mayor proyecto ahora es seguir creando contenido innovador y avanzar hacia una serie o un largometraje. Estamos desarrollando conceptos que nos permitan dar ese salto”, adelanta.  

Paisaje Lab no es un trabajo en solitario. A mediados de este año, Franco se asoció con Héctor Campos, exalumno de periodismo UC, amigo cercano y hoy su partner en el proyecto. “Yo partí solo, pero después de algunas experiencias decidimos formar la empresa juntos para darle un respaldo más serio y profesional. Hoy somos un equipo de cuatro personas. Yo veo lo creativo y la materialización audiovisual; Héctor está a cargo de las finanzas, el marketing y la proyección del proyecto”, destaca.  

Franco Benavente y Héctor Campos

Franco Benavente y Héctor Campos

A pesar del crecimiento del emprendimiento, Franco señala que trabajar con inteligencia artificial implica moverse en un escenario en permanente transformación. “Uno de los mayores desafíos es que las herramientas cambian constantemente. Todavía no están estandarizadas, entonces hay que estar siempre aprendiendo, probando, actualizándose”, explica.  

Esa inestabilidad también obliga a tomar decisiones creativas y estratégicas. “A veces queremos hacer cosas que todavía no están bien resueltas por las herramientas, y tenemos que ser más conservadores. Es un equilibrio permanente entre explorar e implementar”.  

Junto a la creación, Franco y su equipo se han propuesto abrir un espacio de reflexión y formación. “Hay mucha gente que ve la inteligencia artificial como una amenaza. Para nosotros es una herramienta que democratiza el acceso al lenguaje audiovisual y abarata costos de producción”, afirma. En ese sentido, proyectan desarrollar instancias educativas y contenidos que promuevan un uso responsable. “Nos interesa educar, compartir experiencias y también influir en un uso ético, para no confundir a la población con imágenes falsas”.  

Desde su experiencia, Franco ve una oportunidad especialmente potente para quienes vienen del mundo audiovisual. “Un estudiante de cine o dirección audiovisual tiene una ventaja enorme en el uso de estas herramientas, porque maneja conceptos como dirección de cámara, montaje, dirección de actores. Todo eso te permite plasmar ideas complejas”, sostiene.  

Por eso, su invitación a las nuevas generaciones es clara: explorar sin miedo, pero con base sólida. “Yo los invitaría a ver esto como una oportunidad, sin abandonar el estudio riguroso del lenguaje audiovisual tradicional. Estas herramientas no vienen a reemplazarlo, vienen a expandirlo”, explica Franco.