Valerio Fuenzalida y su vida tras la investigación de las audiencias

31 de Diciembre, 2013 · Sin categoría

Antes de llegar a nuestra facultad, este profesor de la Facultad de Comunicaciones UC fue sacerdote, trabajó en producción de programas de televisión y la vida lo llevó a descubrir el terreno de la investigación de las audiencias. Es la única persona en Chile que, a través de su larga y versátil trayectoria, puede concluir que a las audiencias hay que tenerles respeto, puesto que “no son pasivas”.

 

Hablar con Valerio Fuenzalida hace inevitable llegar al tema de las audiencias. "Mi carrera es muy extraña", señala el académico de nuestra facultad, quien llegó el año 2004 para ejercer como profesor. Fue convocado por Eliana Rozas, Mar de Fontcuberta y Patricio Bernedo para trabajar en ciertas áreas relacionadas con el estudio de la audiencia y la educación. "Yo venía precedido de mucho trabajo de estudio de audiencia, estudios cualitativos, en los años 80", dice el profesor Fuenzalida.

Pero antes de encontrar su línea investigativa relacionada con las audiencias, Valerio Fuenzalida fue sacerdote. Estudió Teología y Filosofía en la Universidad Católica, en la cual dictó clases y terminó un magister en estudios bíblicos. Se retiró del sacerdocio y desde ese entonces comenzó a sumar un sinnúmero de experiencias, que comenzarían a forjar su relación con los estudios mediales. "Entro a trabajar a la Vicerrectoría de Comunicaciones de la UC, para hacer un programa sobre biblias, y ahí necesitaban gente que tuviera carácter académico para que ciertos programas recibieran asesoría académica", explica el investigador.

 

Inicios de la Escuela de Arte de la Comunicación UC

Valerio Fuenzalida vivió en carne propia el nacimiento de los estudios mediales. La Vicerrectoría de Comunicaciones formó el año 1970 la Escuela de Arte de la Comunicación UC, en donde comenzó a formarse una entidad enfocada en los estudios culturales y audiovisuales. "La vicerrectoría creo la escuela porque se dieron cuenta de que si querían tener producción audiovisual había que formar gente", explica el profesor.

Esta nueva escuela abrió la posibilidad para que Valerio Fuenzalida estudiara y perfeccionara sus conocimientos en televisión. "Me fui metiendo en estudios de comunicación, en semiología audiovisual. Yo no pude terminar eso, por el golpe militar, por disposiciones que se tomaron dentro de la universidad, yo no podía estudiar en unidades académicas de la universidad", señaló.

 

Foco en las audiencias

Una vez que dejó de trabajar en la Universidad Católica, Valerio Fuenzalida comenzó a trabajar en el año 1977 como analista de audiencias con un grupo de profesionales radiales pertenecientes a radio Galaxia, Minería, revista Ercilla y revista Vea, quienes estaban interesados en levantar un canal de televisión privado. Al mismo tiempo, hacía clases en la academia de Mónica Herrera sobre lenguaje audiovisual y semiología, y era académico de la escuela de Teatro de la Universidad de Chile, enfocándose en la construcción de personajes.

En el año 1980 Valerio comienza a enfocarse específicamente en el estudio de las audiencias, gracias a una ONG: "ahí me pidieron que yo trabajara en un área que a mí venía interesándome que eran las audiencias. Hicimos mucho en terreno y sacamos manuales, uno de ellos fue tan exitoso que la UNESCO quiso comprar los derechos de reproducción", explica el académico. El trabajo de investigación consistía en analizar cualitativamente cómo las personas recibían el contenido de la televisión, "nosotros partimos investigando cómo la gente ve, cómo interpreta, lo que le gusta o no le gusta y a través de eso, formular recomendaciones; ese modelo de trabajo significaba mucho trabajo en terreno, etnográfica con focus groups".

Fue a través de esos estudios que en el año 1988 el profesor comenzó a reconocer que la audiencia no era pasiva, sino que más bien activa. El ejemplo de aquello fue la percepción respecto al programa Informe Especial en contraste al noticiario de TVN. "La primera gran sorpresa, fue que en sectores campesinos y rurales se repetía la interpretación de que este programa era calificado como programa educativo, no era entendido como reportaje. La gente veía aquí un programa educativo", recuerda Valerio Fuenzalida. Este punto de vista educativo se justificaba por dos elementos: apuntaba a la vida cotidiana y a que esos problemas eran aludidos a través de formas testimoniales. "Nosotros estábamos en plena dictadura y la gente desconfiaba de la televisión y los noticiarios. Pero a este programa la gente le daba alta credibilidad. Entonces la audiencia era capaz de discriminar, no se tragaba cualquier cosa, no es cierto que lo que se ponga en televisión influye mecánicamente", afirma el académico.

De esta forma llegó a TVN y continuó a cargo de los estudios de audiencia. "Yo tenía conocimiento de focus group como nadie en Chile en el área audiovisual, había recorrido muchas partes y el conocimiento de la audiencia daba una mirada distinta a los números de rating. Nos hizo estar en una postura contraria al pensamiento latinoamericano, de que las audiencias eran pasivas".

Su teoría pudo comprobarla en el mismo canal, a través de otro ejemplo: El programa Mea Culpa. Una vez que comenzó a ser emitido generó alta sintonía, "produjo mucha discusión, nosotros volvimos a encontrar este mismo patrón, que los casos personales impactan, la narración testimonial tiene una llegada muy fuerte y era interpretado educativamente", rememora el profesor.

 

De vuelta a la UC

Una vez convocado para formar parte del grupo académico de la Facultad de Comunicaciones UC, Valerio Fuenzalida comenzó a organizar seminarios sobre el género de la telenovela, con ayuda de otros profesores. Era el año 2004 y ya existían algunos estudios que hablaban del efecto de las teleseries en Brasil y otros países de Latinoamérica, en donde su éxito se debía a la capacidad de reflejar a la audiencia y sentirse identificado. "Logramos que personas del mundo de las telenovelas vinieran a estas reuniones, rompimos estas malas relaciones con las personas de este mundo y la academia", aclara.

"Hay áreas de trabajo en las que hay mucho que hacer, respecto a los géneros y abrirles a estos muchachos perspectivas de trabajo nuevas", opina Valerio Fuenzalida, refiriéndose a la aparición de los reality y docureality, y cómo estos pueden ser bien explorados. Por otro lado, el profesor ha reforzado los estudios de televisión infantil, programación poco visible en la televisión abierta, lo que ha provocado que ese público emigre a la televisión por cable.

 

La TV pública y TV digital

Para Valerio Fuenzalida la investigación sobre las audiencias no para. Con la llegada de la televisión digital, es partidario de que TVN tenga canales segmentados, capaces de profundizar e innovar en la forma de generar el contenido. La televisión segmentada, para él, es una buena apuesta porque la audiencia busca eso en el cable: "Tiene estructura de programación segmentada y eso revolucionó. Además, la televisión regional puede ser interesante, un canal 24 horas de noticias también ", concluye.