Valerio Fuenzalida: “La programación infantil en nuestra televisión abierta es muy pobre”

20 de Mayo, 2011 · Sin categoría

El académico de la facultad realiza un crítico diagnóstico a la programación infantil en la televisión. Una de las excepciones en nuestro país es la serie chilena ‘Uno, dos, tres ¡A jugar!’, que enseña los tradicionales La pinta y Ha llegado carta, que ha sido seleccionada como una de los tres finalistas en el Prix jeunesse y próximamente será exhibida en el canal Semillitas para el mercado latino de Estados Unidos.

 

‘Uno, dos, tres ¡A jugar!’ es la serie de animación 3D que se estrenó el pasado 23 de abril por UCV TV y es un programa ideal para que los niños de hoy aprendan los juegos de siempre. Los preescolares tienen la oportunidad de comprender como jugar a ‘La pinta’, el ‘Ha llegado carta’ y el ‘Luche’, mientras Lila y los animales de la granja recrean uno de éstos por capítulo. Son actividades simples y entretenidas que no requieren de grandes espacios o aparatajes sofisticados para llevarlos a cabo.

 

“Me parece que el estreno de este programa, no solamente enriquece la pantalla de un canal de televisión abierta, sino que está fortaleciendo la capacidad de producción de televisión infantil”, comenta Valerio Fuenzalida, académico de la facultad, quien revisó y corrigió los guiones de ‘Uno, dos, tres ¡A jugar!’  en tres áreas: estructura dramática, coherencia dramática y visualidad. Y también en sesiones iniciales revisaron el tema del protagonismo.

 

Valerio considera que “la parrilla programática de la programación infantil en nuestra televisión abierta es muy pobre”.  Algo que podría tener relación con el 39% de penetración de la televisión por cable en Chile, según cifras de la subsecretaría de telecomunicaciones. Elizabeth Carmona, su creadora, destaca el valor que posee esta serie, ya que “además de entregar valores relacionados a la amistad, el trabajo en equipo y el respeto hacia los demás, incentiva y estimula el juego, no sólo como una actividad lúdica, sino también como una instancia para adquirir habilidades futuras relacionadas con los diversos ámbitos de la vida”, detalla.

 

Es por eso que “los canales infantiles de cable están pidiéndole material a productoras latinoamericanas. Por ejemplo, en Brasil  se producen  muchos programas para Discovery Kids” comenta Valerio Fuenzalida. Y si seguimos el ejemplo del país de la samba, pronto Chile podría ser artífice de producciones infantiles como Amigazazo y Peztronauta.

 

Elizabeth Carmona ya tiene experiencia, ya que ha realizado ocho producciones, como la Tortuga Taruga, La cueva de Emiliodón y El ojo del gato. Esta última obtuvo el primer lugar del Festival de Televisión Infantil Iberoamericano Prix Jeunesse 2004. Luego ganaron un fondo del Consejo Nacional de Televisión, CNTV que les permitió obtener el financiamiento para hacer la serie. “Más que hacer series de televisión infantil, nos entusiasma la idea de desarrollar contenidos. Al comienzo nunca tuvimos el pensamiento específico de decir “aprovechemos este nicho”.  Sin embargo, como el resultado de la Tortuga Taruga fue exitoso, decidimos entrar en la industria de la televisión consolidándonos en  la animación digital y los contenidos infantiles”, afirma  Carmona.

La serie fue exportada al canal Semillitas, que emite programación para la población latina de Norteamérica. “En Argentina tenemos una agente de distribución que vendió la Tortuga Taruga y Recorcholis y Corchito a Semillitas hace dos años. Ellos conocieron nuestro trabajo y al parecer les fue bien con él porque incluso nos han comprado por un año más la emisión de estas dos series. Aprovechando las relaciones comerciales ya establecidas con ellos, les enviamos unos capítulos de Uno, dos, tres a jugar y les gustó muchísimo, así es que nos ofrecieron ponerla en la nueva cobertura de señal que ahora no sólo incluirá Miami y Puerto Rico, sino además parte de México y público latino de Canadá y Estados Unidos”, agrega la profesional.

 

Para Valerio Fuenzalida esta nueva oportunidad  de televisión infantil fortalece la pantalla y también la capacidad de producción. “La productora Atiempo ha logrado vender este programa a canales infantiles de Norteamérica, eso es importantísimo desde el punto de vista industrial. Porque en Chile no vamos a poder sustentar producciones infantiles con un mercado tan chico”, comenta el académico.

La serie infantil se transmite por UCV TV cada sábado, a las 18:45 horas (Fotos CNTV)

Faltan escalones

 

Valerio Fuenzalida, docente UC, considera que “con el cambio a tecnología digital, sería altamente deseable que Televisión Nacional de Chile (TVN), que es canal público, tuviera una señal infantil en televisión digital abierta”. El profesor agrega que “ciertamente va a necesitar capitales no generados por la publicidad, fondos del Estado o del Ministerio de Educación, que serían recursos muy bien invertidos”.

 

Sin embargo, antes de poder llegar a este punto, hay cuatro factores trascendentales que se deben atender. Dos que son factores positivos para nuestro país: los equipos que permitirían realizar trabajos de calidad internacional. “En Chile, varias productoras tienen equipos de última generación (…) Esta serie está hecha con equipos de última generación”,  declara Valerio y agrega que Chile también cuenta con los recursos humanos necesarios.

 

Sin embargo, debemos colocar especial énfasis en trabajar en la narración de historia y la creación de guiones, que es diferente a la realización tecnológica. “Los guionistas deben ser alimentados, con elementos que provienen de teorías dramáticas, de narración y con ciencias que tienen que ver con los niños“, comenta el docente de la facultad y afirma que no hay que olvidarse de la capacidad de gestión para crear productos que puedan ser potencialmente exportados y distribuidos en el extranjero.

 

“El CNTV ha estado apoyando económicamente, y eso ha permitido que muchas productoras logren subsistir. Y ese es el problema, porque la compra que se realiza de material chileno es mínima. Así que el CNTV va a tener que seguir apoyando, pero también las productoras van a tener que pensar en un horizonte internacional, en hacer producciones que puedan ser vendidas en el exterior de tal forma que el financiamiento no descanse únicamente en Chile”, explica Valerio Fuenzalida.

 

Para Elizabeth Carmona, el panorama a nivel nacional no es positivo, ya que aunque el CNTV financia las producciones infantiles, los canales de televisión abiertos no las quieren emitir y si lo hacen les dan poca ventana y promoción. “Algunos canales abiertos nos han dicho sin tapujos que no llevemos series preescolares, la excepción a la regla es UCV TV. Quizás los canales abiertos no puedan o no quieran competir con aquellos canales del cable que transmiten programación infantil todo el día”, comenta antes de agregar que los niños sí ven televisión y que debemos ocuparnos de los valores que se les entrega a través de ella.

 

La televisión está cambiando y el enfoque en que se trabaja hoy es poder realizar un aporte educativo de formación de aptitudes, de autoestima y trabajar mucho más con la inteligencia emocional. “Algo que la escuela no cultiva mucho” destaca Valerio Fuenzalida y agrega por último: “por una parte, nosotros tenemos una nueva forma de concebir la televisión educativa infantil, y por otra, tecnológicamente hay una posibilidad que yo creo que sería altamente deseable que se transforme en realidad, tener una tv infantil en televisión digital permanentemente, las 24 horas, para los niños chilenos”.