Valerio Fuenzalida: “El aula parvularia es un espacio óptimo donde el niño puede ver programas de televisión y construir significado”

2 de Noviembre, 2015 · Facultad, Investigación

"Televisión en el Aula parvularia” fue el tema disertado por el profesor Valerio Fuenzalida en el seminario sobre Televisión y Educación. El investigador resaltó el valor de la televisión en la educación de los niños.

 Por Juan Pablo Casado.

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Hasta el día de hoy la televisión ha sido percibida como un elemento nocivo en la educación de los niños. Para el profesor Valerio Fuenzalida los cambios que ha tenido el medio en los últimos 20 años han cambiado aquel paradigma. Valerio Fuenzalida fue uno de los expositores del seminario destinado, entre otros objetivos, a promover el acceso de la televisión educativa en las escuelas rurales.

“La digitalización llega a la producción televisiva y eso genera una baja de costos tremendamente grande. Surge la posibilidad de hacer animación en muchos lugares”, asegura el investigador, quien atribuye a estos factores el cambio que se da en la relación niños-televisión. El éxito de este modelo se manifiesta en que hoy los canales con mayor sintonía son los infantiles, asegura Fuenzalida.

Una nueva concepción del niño

 No solo los avances tecnológicos cambiaron la relación entre el niño y la televisión. Desde fines de los 60, los avances en la neurobiología y en la psicología han permitido una mayor comprensión del desarrollo mental infantil.

“El paradigma anterior era basado en el conductismo. Partía desde el desconocimiento del cerebro vivo y operante. Para los conductistas enseñar es meter en el cerebro del niño conocimientos que llegan desde afuera”, dice el profesor.

Ahora se comprende al niño como un ser que pasa por diversas etapas de desarrollo. En cada una, el infante debe enfrentar desafíos para seguir con su maduración, “el cerebro no es una tabla rasa, sino que el niño tiene competencias muy importantes; es un ser con muchas capacidades y competencias internas”, explica Fuenzalida.

Surge así una nueva teorización de la enseñanza y el aprendizaje: “tiene que haber una conexión social, cultural entre las competencias del niño, sus motivaciones internas y lo que el ambiente –la escuela y la familia- le va entregando”. Para el académico estas son las bases del nuevo modelo educativo, que abandona la mirada conductista para pasar a una constructivista. Del niño que aprende de manera pasiva a uno que se involucra activamente en su educación.

Los nuevos programas surgidos desde el paradigma constructivista representan al niño en la pantalla. Según el profesor, “el niño tiene que verse y sentirse representado con en el niño de la pantalla para interesarse en el programa, lo que genera una relación de interactividad”.

La neurobiología contemporánea dice que el niño es inteligente, capaz de pensar y relacionar, “no un niño, como se concebía en el pasado, que le da lo mismo lo que le pongamos en pantalla, un niño que va a ser hipnotizado por estos signos”. Para el docente, en el pasado los programas se valían por si solos; hoy tienen que comprenderse dentro de un ambiente de recepción.  Se acaba la relación entre un adulto en la pantalla y un niño en la audiencia. “Si no hay una recepción constructivista, la comprensión del niño baja mucho”, reitera Fuenzalida.

Según él, hoy “no solo importan las capacidades cognitivas, también las socio-emocionales en la formación infantil”. Para despertar estas capacidades en un niño, el profesor llama a la revalorización “del disfrute lúdico, que aflora  las capacidades del niño”.

Desde octubre de este año, el profesor Fuenzalida junto a un grupo de estudiantes ha estado a cargo de la implementación de un modelo de televisión infantil en los jardines de la municipalidad de Quilicura. Su objetivo principal, en palabras del docente es “desarrollar competencias de inteligencia socioemocional en los niños”.

A través de un visionado semanal de programas infantiles, bajo supervisión de las profesoras, se busca colaborar en la formación de los niños. Este aporte, según él, ayuda a mejorar el nivel de la educación chilena.

En la charla dada por el académico, se concibe a la tv como un espacio transicional, en donde a los niños se les presentan desafíos, adversidades que los preparan para los problemas de la vida real. “Hay que representar temas como el bulling para que el niño sepa cómo enfrentarlos (…) El aula parvularia es un espacio óptimo donde el niño puede ver programas de televisión y construir significado”.