Soledad Puente: “Estamos mejorando la calidad del Periodismo en emergencias”

23 de Julio, 2016 · Cuerpo Académico, Facultad

La profesora Soledad Puente viajó Japón para participar de un simposio sobre desastres naturales. Además, esta experiencia le permitió realizar entrevistas que complementarán la investigación para el proyecto Fondecyt sobre el periodismo en situaciones de emergencia.

Por Mónica Garrido

Sala de Prensa de un medio japonés que ya cuenta con Kit de emergencia en caso de desastres (Foto Soledad Puente)

Sala de Prensa de un medio japonés que ya cuenta con Kit de emergencia en caso de desastres (Foto Soledad Puente)

Desde el terremoto ocurrido en Chile el 27 de febrero de 2010, un grupo de profesores de la Facultad trabaja en la investigación del periodismo en momentos de emergencia. El equipo está conformado por la académica Soledad Puente como investigadora responsable, Silvia Pellegrini, Sebastián Valenzuela y Daniela Grassau.

La hipótesis tras la investigación, es que  el periodismo a realizarse en momentos de emergencia es diferente al que se lleva a cabo normalmente. Esto porque en el rol periodístico de fiscalización de la autoridad surgen aspectos únicos de las situaciones de emergencia y, por otro lado, el dolor humano también debe ser tratado adecuadamente, tanto el manifestado por las víctimas, como el que es visto por las audiencias.

A raíz de este trabajo, complementado con la labor realizada en Cigiden (Centro Nacional de investigación para la Gestión integrada de Desastres Naturales), surge el segundo proyecto Fondecyt a cargo de Soledad Puente llamado “Puntos ciegos y tensiones sobre la función periodística en noticias de emergencia: análisis comparado de percepciones y expectativas de expertos/responsables en gestión de emergencias, periodistas y audiencia sobre el trabajo periodístico en desastres”.

Se denomina punto ciego ya que se detectó que los problemas existentes se vinculaban a la falta de conocimiento de la labor del otro. Por ello surge la necesidad de identificar dónde están estas deficiencias y por qué no se comunican.

El viaje realizado a Japón, no solo permitió a Soledad Puente asistir a una jornada completa de simposios en torno a desastres naturales, sino que además realizó entrevistas a periodistas, expertos y afectados por la tragedia de 2011, año en que un terremoto con tsunami y posterior accidente nuclear en Fukushima, causaron estragos en ese país.  En este trabajo Fondecyt, el equipo se propuso comparar el desastre ocurrido en Japón con el terremoto y tsunami de 2010 en Chile y el atentado a las torres gemelas en Estados Unidos el 2001.  “Es muy interesante porque son hitos que todos los investigadores quieren conocer para saber las semejanzas y diferencias entre ellos. Y por otro lado, empezar a darte cuenta de que tenemos que incorporar también cómo las audiencias ven el sufrimiento humano, y eso es lo que estamos haciendo“, explica Puente.

Esta visita a Japón y la que realizó a Estados Unidos el año pasado, fueron justamente para entrevistar a personas relacionadas con este tipo de desastre, porque a partir de este trabajo surgieron principalmente dos hallazgos que llamaron la atención de la docente. “En primer lugar, que el 2011 les pasó exactamente lo mismo que a nosotros, el gobierno no respondió a tiempo. Pero, esta respuesta no fue como en Chile en donde no supieron qué hacer respecto al tsunami. Los japoneses no tuvieron una respuesta a tiempo respecto al accidente nuclear.”

La profesora Puente explica que un segundo hallazgo relevante es en torno a la diferencia cultural existente entre Chile y Japón.  “Para ellos, el sufrimiento es distinto que para nosotros los occidentales. El sufrimiento, nosotros lo expresamos. Pero una de las personas con las que hablé en Japón dijo que la dignidad del japonés le impide manifestarlo, la dignidad lo obliga a guardarlo para sí mismo y ayudar a los demás, ponerse a ayudar y ver qué puede hacer. “

Otra diferencia en cuanto a la preparación en estas situaciones, es la implementación de kits de emergencia en caso de desastre, tanto en Estados Unidos como en Japón. “Cuando fui a EEUU con el primer Fondecyt que nos ganamos, fue la primera que vez que vi que tenían un kit. En EEUU, entré a la sala de los doctorandos, y todos tenían una especie de lonchera roja, con la típica comida de astronauta más una serie de elementos”, cuenta Soledad Puente.

Esto es similar a lo que ocurre en Japón, donde las salas de prensa de Tokio tenían cascos que las personas debían ponerse en caso de terremoto y poseían además mochilas equipadas con comida, agua que era cambiada cada cierto tiempo, un traje especial para casos de accidente radiactivo y baño portátil. Lo curioso del baño portátil, señala Soledad Puente, es que reveló un problema que no había sido considerado. Y es que en momentos de catástrofe las condiciones sanitarias son escasas, tema que debe ser tratado.

De su experiencia en Japón también extrajo que ellos se obligan a aprender a sobrevivir por tres días, ya que tienen claro que puede darse el caso que durante ese lapso no tengan acceso a las necesidades básicas. “Eso en NY era difícil porque me decían que los neoyorquinos no sabían guardar, porque están acostumbrados a bajar de su departamento y encontrar de todo. Decirles que tienen que guardar para momentos de emergencia significaba horrores”, explica la investigadora.

El problema fundamental que se ha presentado a lo largo de este trabajo es la gran cantidad de material a recopilar y ordenar. Pero Soledad Puente asegura que lo más lindo ha sido entender que el periodismo en momentos de emergencia tiene relación con el manejo del dolor humano, desde el punto de vista de quienes sufren, de los periodistas que lo presencian y de las audiencias. “En teoría ya aprendimos a manejarnos para terremotos, pero tenemos que aprender a hacerlo ante distintos desastres. Hace 25 años que no ocurría algo como el 2010 y desde el 60 que no pasaba una tragedia, pero después vino el 2014, el 2015 y no hemos parado…Lo que estamos haciendo finalmente es mejorar la calidad del Periodismo en momentos de emergencia, y que se está transformando en un tema que no solo podría ser un optativo, sino que un tema obligatorio para los comunicadores.”