Sergio Godoy: “La mayor preocupación actual es que el periodismo sea considerado una mercancía”

9 de Junio, 2016 · Facultad

Tras escribir “Propiedad de los medios y concentración en Chile”, el académico de la Facultad de Comunicaciones afirma que es necesario que convivan actores estatales, privados y ciudadanos para contrarrestar a la concentración de medios.

Por Diego Escobedo.

(Who Owns the World´s Media?) es el nombre del libro en que el académico Sergio Godoy escribió el capítulo de Chile.

(Who Owns the World´s Media?) es el nombre del libro en que el académico Sergio Godoy escribió el capítulo de Chile.

Este año se publicó el libro “¿A quién le pertenecen los medios del mundo?” (Who Owns the World´s Media?), trabajo colaborativo liderado por el economista Eli Noam. El libro reúne capítulos que analizan las tendencias de concentración de medios de 30 países distintos en los últimos 25 años, entre los cuales figura Chile con el capítulo “Propiedad de los medios y concentración en Chile”, escrito por el profesor Sergio Godoy.

“En el fondo, la idea más que hacer un diagnóstico de si esto es bueno o es malo, primero había que dimensionar que tan extendido está el fenómeno a través del mundo”, cuenta Godoy. Para este trabajo, se analizaron tanto medios tradicionales como plataformas de distribución de contenido. Diarios y revistas, radio, televisión, libros y telecomunicaciones fueron estudiados para ver qué tan concentradas estaban las audiencias y los ingresos.

Entre los descubrimientos que destaca el profesor Godoy, está el que la televisión abierta está “curiosamente” menos concentrada y se ha desconcentrado en términos de audiencia. Por otro lado, a nivel mundial, la prensa en Chile está entre las más concentradas de los países estudiados en el libro.

¿Qué desventajas puede tener la concentración de medios, particularmente para el periodismo?

“La preocupación tradicional que hay es que haya un control, ideológico unilateral de algún dueño de una cierta tendencia política. Esa es la preocupación clásica. En el caso de Chile, tiene mucho que ver al temor de nuestra historia reciente… Pero esa visión es más bien de la guerra fría. Yo te diría que la preocupación actual tiene que ver más con el predominio de una lógica de mercado versus otras visiones, en el mundo del periodismo. En ese sentido, que el periodismo sea considerado una mercancía. Que en vez de apegarse a la verdad, quede relegado a una especie de apoyo a la publicidad, y que no se informe de materias que sean incómodas para los anunciantes, por ejemplo”. 

Usted mencionó en el texto que la concentración de medios es el mayor riesgo para la libertad de expresión ¿Se debe tomar medidas para desconcentrar?

Yo te diría que ahí hay un tema ideológico. Yo creo que lo primero que hay que hacer es dimensionar el fenómeno. Porque uno es la concentración de audiencia, y el otro es la concentración de plata. La audiencia cambia de un medio a otro con mucha facilidad. La plata no. Entonces, ¿Qué tipo de herramientas utilizar? Depende de la ideología que tú tengas. Si tú adhieres a un paradigma más liberal, de mercado, más que un control del gobierno, que es un paradigma que siguieron Cristina Fernández en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, etc., lo que tienes que asegurar es que haya competencia efectiva.

Usted menciona en el texto que analizar la audiencia y la concentración de medios de forma separada es un error ¿diría que este capítulo permite entender mejor la industria de medios en Chile?

No es que sea un error, lo que pasa es que es muy artificial dividir, porque la audiencia transita ahora, gracias a las tecnologías digitales, con mucha fluidez a través de distintos tipos de medios y soportes, por ejemplo, un celular inteligente. Tú puedes bajar ahí El Mercurio, en Facebook tener noticias, lo que sea, a través de la misma plataforma. Entonces es un poquito artificial que tú hagas un análisis tan dividido. Pero es medio inevitable dividir entre la audiencia de radio, la de tele, y la de prensa. Y además que hay una condición económica importante. Los bienes culturales como los programas de televisión, no se agotan en función de la cantidad de gente que los consume. Un programa de TVN no se agota si lo ven uno o los 17 millones de chilenos. La plata sí. Si tú repartes plata y alguien se la apropia, a los demás no les cae un peso.

Entonces, puedes tener una cierta idea de diversidad en la audiencia. Pero, cuando vez la repartija de plata, la cosa ahí cambia mucho. Y uno de los hallazgos interesantes era que los medios más concentrados y que han ido creciendo son los operadores de telecomunicaciones. Que son los que te permiten conectarte. VTR, Entel, Movistar, esos sí que están concentrados.

¿Qué aplicaciones puede tener este capítulo, pensando en el terreno académico o industrial?

Yo creo que tiene aplicaciones regulatorias. Si tú estás preocupado desde el punto de vista de una política de Estado, que tú buscas libre competencia o evitar concentraciones excesivas, una aplicación concreta es, ponte tú, la comisión antimonopolio. O el gobierno cuando diseña leyes. O cuando los jueces ante los tribunales de libre competencia deben dirimir ante problemas de concentración, porque ha habido algunos casos, lo que pasa es que el público no los conoce.

En otros países está prohibida la propiedad cruzada de medios. Pero acá en Chile tenemos a Copesa que tiene un pie en la industria de la radio y otro en las telecomunicaciones. ¿Cree que eso también se debe prohibir en nuestro país?

No, no necesariamente. Yo creo que lo que sí hay que evitar es una concentración de medios que perjudique la competencia. Yo tiendo a suscribir a ciertos principios de competencia, pero también de ecosistema diverso, haciendo el paralelo con los bosques.  Un bosque natural es un bosque súper diverso, de diversas especies, mientras que los bosques forestales son monocultivos. Entonces, cuando tú tienes concentración de propiedad, se produce que se impone una lógica, no necesariamente una visión ideológica editorial, sino más bien una lógica de funcionamiento, como te decía, esta cosa más comercial que te puede liquidar. Porque perfectamente un consorcio medial extranjero puede comprar los canales chicos de acá y decir “mira, aquí no necesitamos seguir produciendo localmente, traigamos todos envasado desde Miami”. Entonces yo creo que debe haber una combinación. Un sistema mixto en que haya actores privados, que compitan y sean comerciales, pero también otros actores que no tengan esa motivación. Actores estatales me parece bien que hayan, pero no solamente estatales, también debe haber alternativas ciudadanas. Que no obedezcan ni a la lógica del poder político, ni a la lógica comercial. Entonces, hay que tener un sistema que sea diverso como un bosque natural, y no un monocultivo de hermosos pinos, porque en el fondo adentro no hay vida, aunque sean miles hectáreas de bosque. 

Con la irrupción de nuevas tecnologías, como la televisión digital, on demand, las redes sociales, y también cambios políticos como el fin al binominal ¿qué tendencia debería seguir la concentración de medios en nuestro país?     

La tendencia natural es a concentrarse. Si tú no haces nada al respecto, lo lógico, desde una mirada de mercado, es a que se concentren. Hay que pensar como un empresario de medios. La industria de las comunicaciones es terriblemente volátil e incierta. Tú nunca sabes si la película, el noticiero, la canción o el libro va a ser consumido, nunca. Entonces, para disminuir el riesgo, lo más razonable es concentrarse, eliminas los competidores y repartes el riesgo.

Piensa que la proporción absoluta de consumo de programas se ha mantenido a lo largo del tiempo, pero ahora se suman todos los canales del cable. Está repartida la torta entre más comensales. Lo razonable es que todas esas tajadas las controle un sólo operador, esa es la manera de repartir el riesgo. Un propietario de varios medios puede decir: “Voy a tener un medio de izquierda, un medio de derecha, y un medio ideológicamente neutro. Con eso tengo contentos a los de izquierda, de derecha, pero soy yo el dueño”. Entonces, puedes tener un escenario multicanal, aparentemente muy diverso,  pero que funciona con una sola lógica de un bosque de monocultivo.

Eso es lo que me parece peligroso. La gente suele tener una percepción de realidad, de que lo que ocurre en el mundo es lo que muestran los noticiarios. Que te muestran sólo anécdotas, y los temas de fondo que no tienen imágenes los noticiarios no los tocan. Eso empobrece la comprensión de la realidad entre el público.