Sara Bertrand, periodista UC y escritora: “Voy a morir curiosa”

29 de Mayo, 2017 · Facultad, Viernes de Medios

Foto: Matías Belmar-Facultad de Comunicaciones UC.

Foto: Matías Belmar-Facultad de Comunicaciones UC.

En un nuevo Viernes de Medios, la escritora y periodista de la UC Sara Bertrand habló sobre su infancia, sus inicios en la literatura y su debut como escritora para niños. También sobre la relación de los textos con las ilustraciones y el premio de literatura infantil Bolonia Prize, que obtuvo por su libro La mujer de la guarda.

Por Magdalena Olea Urrejola

“Me volví lectora desde muy pequeña, no recuerdo exactamente cuándo, pero ya a los trece años leía literatura adulta. Tuve la gracia de tener grandes bibliotecas, la de mi abuelo y la de mi padre. Todo ese caudal de palabras se fue convirtiendo en un murmullo: historias que de alguna manera querían ser narradas”, explicó la periodista y autora de libros infantiles Sara Bertrand, en un video que se proyectó al inicio de Viernes de Medios. En una entrevista realizada por el agente literario y periodista UC Adrián Puentes, la escritora contó que nunca pensó en dedicarse a la literatura infantil, porque cuando era pequeña apenas leía libros para niños.

Sara Bertrand contó que no puede separar su comienzo de escritora con su formación periodística, que dice le permitió ir recogiendo historias y guardar material para luego escribir. “Nosotros teníamos que escribir mucho, y ese oficio se fue pegando en la epidermis y hoy es imposible sacármelo de encima. Esa búsqueda de la palabra justa, de la frase precisa es algo que es necesario a la hora de comunicar”, aseguró la escritora.

“Todavía me siento periodista, las personas me dan una curiosidad infinita. Yo siempre voy a estar preguntando y creo que voy a morir así, voy a morir curiosa”, expresó Bertrand y luego contó que el periodismo fue importante en sus primeros libros en los que debutó en la literatura infantil, porque le inventaba historias a su hijo a partir de las personas que conocía en las entrevistas.

“Un día mi hijo dejó de escucharme y comencé a escribir para mí”, relató la periodista, ahí buscó material en su propia infancia: “Me tocó crecer en dictadura en una casa bastante fría. Mis papás trabajaban todo el día y tuve una infancia más triste que luminosa, y eso empezó a salir en libros más personales”.

Aunque hace libros dirigidos a un público infantil, Bertrand considera que no escribe para ellos. “Es difícil de explicar pero la verdad es que no escribo distinto para niños o grandes, y no creo que haya una distinción en la forma de escribir y en la seriedad con que uno se compromete con una historia. Niños, jóvenes y grandes merecen la misma calidad literaria”, reflexiona.

También destacó el valor de los relatos paralelos que permite construir un libro ilustrado. “Lo que esperas de un ilustrador es que se apropie del texto y haga un segundo relato. Si bien el ilustrador está supeditado al mundo de la palabra, lo interesante es que su imagen y su narrativa también intervenga y apele al lector de otra manera”, comentó la escritora.

En relación al premio de literatura infantil que obtuvo en Bolonia por su libro La mujer de la guarda, dijo que a pesar de que quería ganarlo, nunca pensó que llevaría tanta exposición. “De repente te ves expuesto y todos te llaman y quieren saber de tí, lo que ha sido un poco fuerte. Pero creo que es muy bonito el esfuerzo que se hizo en este libro, la editora se la jugó por hacer una colección distinta, por proponer dos lenguajes, darle una caja muy bonita y acorde, una letra especial. Hay un trabajo editorial muy importante y cuidadoso”, comentó Bertrand.