iPad y el papel del periodismo / Eduardo Arriagada - 07 Mayo 2010

iPad y el papel del periodismo
Revista Capital, 07 Mayo 2010
Por Eduardo Arriagada

Un amigo historiador me mostró las coincidencias que existen entre que lo que está ocurriendo con el tsunami digital de los medios y el surgimiento de la imprenta, cuando se produjo la transición desde los libros hechos a mano hacia los que salían de la invención de Gutenberg, reproducidos indefinidamente.

La crisis creciente de la publicidad tiene desde hace unos años contra las cuerdas al modelo de negocio de los medios. En el caso de los diarios y las revistas, el periodismo se financiaba fundamentalmente por ingresos publicitarios, aunque también existía un pago directo por ejemplares o suscripciones de parte de los lectores. La baja de ingresos, tanto por ventas publicitarias como de ejemplares, obligó a las empresas a revisar sus costos. Entendiendo que casi un 70% de ellos está condicionado por el papel (costos del mismo, impresión y distribución de los ejemplares), cualquier esfuerzo fuera de ese ítem tiene baja incidencia. Es evidente que la solución ideal pasaría por conseguir que los lectores estuvieran dispuestos a pagar por un producto completamente digital. Hace cinco años nadie hubiera pensado que alguien pagaría por la versión digital de una canción, pero Apple con iTunes ya demostró, con billones de ventas de canciones, que un precio razonable, una forma de cobro simple y confiable y un producto bien entregado permitían conseguirlo.

Posteriormente, Amazon y su Kindle demostraron que el agrado de la experiencia de la lectura de un libro podía conseguirse a través de un producto digital. Al final, lo que los lectores pagan al comprar un diario o una revista no va por papel, ni siquiera por las noticias que incluyen. Lo que se paga, más bien, es una marca, asociada a una experiencia, una conveniencia con ciertas características, como la misma movilidad.

El entusiasmo que existe en los medios ante el iPad, tiene mucho que ver con lo posible que parece que los medios encuentren en él un soporte que, de masificarse, se convertiría en un elemento clave para configurar una parte relevante de un nuevo modelo de negocios.

Una vez que ustedes vean la calidad de su pantalla, equivalente a los buenos televisores de alta definición; la velocidad de su procesador, que permite que muchas de las actividades que realizamos en Internet se desarrollen mejor que en un computador; y la facilidad que le permite a nuestras manos interactuar con estos contenidos digitales, se darán cuenta de por qué parece que el periodismo de calidad encontró una clave de su futuro.

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