Programa Política en el Torres: inmigración en Chile

15 de Septiembre, 2014 · Sin categoría

Según el último estudio publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, la población inmigrante en nuestro país aumentó en un 160% entre los años 2002 al 2012. Esto significa que, si al 2002 había 9 inmigrantes por cada 10.000 habitantes, el 2012 la cifra se disparó a 24 por cada 10.000 habitantes.

 

La inmigración fue el tema que convocó esta vez a Claudia Silva Dittborn, profesora de la Escuela de Trabajo Social UC y a Roberto González Gutiérrez, psicólogo y Vicerrector Académico de la UC, quienes conversaron con María Soledad Puente, en una nueva edición de Política en el Torres.

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La profesora Soledad Puente junto a Claudia Silva y Roberto González (Foto Patricio Miranda).

 

Roberto González es vicerrector académico de la UC e investigador del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social, COES de la Escuela de Psicología de la UC. En su calidad de experto, opinó que existen muchos prejuicios respecto a los inmigrantes en nuestro país. Prejuicios que van configurando una manera de pensar errónea que no se condice con la realidad, a su modo de ver. “Sentirse amenazado es un prejuicio ¿Cómo un 2,5% de la población va a afectar el mercado laboral?. No hay datos que lo sustenten”, mencionó respecto a la popular creencia de que los extranjeros vienen a “quitar el trabajo” a los trabajadores locales.

 

Ante ello, González considera que aún hay “mucho que aprender” respecto a los inmigrantes y que así como Chile ya dejó de ser un país de paso para convertirse en un país de destino, no hay que olvidar que también existen muchos chilenos que deciden irse al extranjero. Otro punto que destacó fue la relación con los países fronterizos del Norte. “En el Norte, Chile es tremendamente interdependiente de Perú y Bolivia”, enfatizó.

 

Claudia Silva Dittborn, docente de la Escuela de Trabajo Social de la UC comparte la visión del Vicerrector en cuanto a los prejuicios, por lo que considera que hacen falta instancias en que se pueda compartir y conocer realmente a los inmigrantes. “Cuando la gente se conoce se derriban los prejuicios como el del trabajoEn términos globales no competimos, sino que los migrantes ocupan los nichos que no están siendo llenados por los chilenos”, afirmó.

 

Sin  embargo, un punto que ambos consideran problemático es la falta de políticas públicas orientadas a regular la situación de los inmigrantes en nuestro país. El vicerrector académico explicó los dos tipos de políticas existentes. “Existen políticas de integración y políticas de asimilación. Las de asimilación le dicen al migrante ‘usted se tiene que adaptar a lo que aquí tenemos’. Las de integración en cambio tienen un supuesto de valoración a la diversidad cultural”, sostuvo. Y es que para González las políticas de asimilación hacen que los inmigrantes entiendan que deben renunciar a sus propias tradiciones y costumbres, encontrándose con un fracaso rotundo, a pesar de que hay grupos de inmigrantes que buscan dicha asimilación. Con las políticas de integración en tanto, se encuentran espacios para que se valoren las distintas formas de vida, lo que beneficia tanto a los inmigrantes como a la población local.

 

La profesora Silva agregó que hace falta educar en inmigración a la población chilena. “Se necesita de profesionales que tengan en su formación elementos para la orientación en la inmigración”, dijo. Así, argumentó que debiesen existir instancias de capacitación para los profesionales chilenos, sobre todo aquellos que trabajan en atención de público, que enseñen sobre las características de la población inmigrante.“Es súper difícil, pero en un mundo globalizado, esto es una exigencia”, recalcó.

 

A partir de ello, las escuelas desarrollan un trabajo fundamental a los ojos de González. “La amistad que se puede desarrollar en las escuelas es un gran motor de cohesión social”, explicó. El aula es considerada un espacio de aprendizaje donde se producen vínculos positivos a partir de las experiencias cotidianas de contacto. A partir del reforzamiento de estas prácticas entre niños chilenos e inmigrantes es que se va produciendo este cambio gradual en la manera de relacionarnos con los extranjeros. 

 

Al terminar el programa, González se refirió al Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), iniciativa lazada el 4 de junio y que agrupa a profesionales de la UC, Universidad de Chile, Universidad Diego Portales y Universidad Adolfo Ibáñez. A través de este centro que él integra, se busca desarrollar investigación colaborativa e interdisciplinaria con el objetivo de generar información que permita apoyar la creación de políticas públicas en esta materia.