Profesoras UC realizan investigación sobre el trabajo periodístico en situaciones de catástrofes

3 de Julio, 2012 · Sin categoría

Las académicas Soledad Puente y Daniela Grassau, presentaron la primera parte de una investigación Fondecyt, que desarrollan junto a la Decano Silvia Pellegrini, que muestra los desafíos a nivel emocional, técnico y organizacional que enfrentan los departamentos de prensa ante una noticia que quiebra la rutina periodística.

 

En el marco del I Congreso Internacional del Periodismo Chileno, cuyo objetivo fue identificar los cambios y desafíos para el ejercicio de la profesión en los próximos años, se presentó la ponencia Los desafíos profesionales cuando se quiebra la rutina periodística: el caso del terremoto del 27 de febrero de 2010 en la televisión abierta, que forma parte de una investigación Fondecyt de  cuatro años a cargo de la Decano de la Facultad de Comunicaciones UC, Silvia Pellegrini, y las académicas de la Escuela de Periodismo Soledad Puente y Daniela Grassau.

 

En el panel donde se llevó a cabo la exposición, participaron investigadores de las Universidad Alberto Hurtado, Universidad de Chile, Universidad de Santiago y Universidad de la Santísima Concepción, quienes dieron a conocer resultados de trabajos que diagnosticaron problemáticas concretas en el ejercicio actual del periodismo y que permitirán luego proponer estrategias para solucionarlos.

 

El estudio de las profesoras de la Universidad Católica, mostró los problemas a los que se enfrentan los canales de televisión cuando deben abordar un hecho noticioso que no está considerado en la pauta, utilizando como base de su investigación el terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile.

La investigación contempló en su primera etapa entrevistas a profesionales de los canales de TV abierta

Cuatro desafíos

Tras entrevistar a periodistas, editores y directores  de TVN, Mega, Canal 13 y Chilevisión, identificaron cuatro desafíos. El primero son los efectos emocionales y sicológicos gatillados por el trauma. La profesora Grassau relató un ejercicio que realizó con alumnos de pregrado de periodismo, cuando estudiaban este aspecto: “Les preguntamos, quiénes irían a cubrir una guerra y fueron muy pocos los que levantaron la mano”.

 

Una muestra de las escasa preparación sicológica que tienen los periodistas para reportear temas, en los que también son víctimas de los acontecimientos, como refleja esta cita de uno de los editores entrevistado por las investigadoras: “Uno de los temas que yo tuve que enfrentar, que fue la primera vez que me tocó hacer, es contener al equipo, porque en la noche estaba destruido. Por todo lo que habían visto, por todas las situaciones de tensión por las que habían pasado, y porque en el fondo, en algún momento, tú tienes que colapsar. Porque, claro, mientras estás en la pega, te concentras, te mentalizas y trabajas. Pero después baja la adrenalina”.

 

A ese desafío se sumaron en segundo lugar, las dificultades logísticas y condiciones precarias de trabajo con las que se encontraron los profesionales en la cobertura. Las académicas mostraron, por ejemplo, el testimonio de un periodista que durante el terremoto durmió en lugares sin luz, agua ni gas. Tuvo que reportear y despachar sin bañarse, y sin siquiera lavarse los dientes.

 

La precariedad también se reflejó en la falta de equipamiento para realizar el trabajo. “Los periodistas de la BBC no tenían satélite para salir al aíre, lo que llevó a una lógica de colaboración muy grande entre colegas, sobre todo, los primeros días”, contó Grassau.

 

El tercer desafío fue el acceso restringido a datos y fuentes vs. la necesidad permanente de informar, y el cuarto, los dilemas éticos que se vieron amplificados por la tragedia, al punto en que el periodista cumplía muchas veces un doble rol de comunicador y acompañante de las víctimas. “Cuando entrevistamos a la periodista Soledad Onetto, ellas nos dijo que se dio cuenta de que para la gente era más importante su rol como compañía que su rol de informadora”, enfatizó la profesora Soledad Puente.


Es necesario que existan protocolos profesionales explícitos, transparentes y bien explicados para situaciones de catastrófes, enfatizó Gonzalo Saavedra

 

Lo que viene

Esos desafíos muestran que existe la necesidad de un modelo de acción periodística para cubrir catástrofes, el objetivo último de la investigación, ya que aún los medios actúan basados en el  instinto, los periodistas asumen el rol de los editores, no están preparados a nivel técnico y mucho menos a nivel emocional.

 

Las profesoras anunciaron que los próximos pasos en la investigación, en un periodo de tres años será analizar el contenido para detectar presencia y ausencia de criterios profesionales exigibles en contextos de catástrofe. Luego analizar los parámetros discursivos de los periodistas y la estructura audiovisual de las notas, y finalmente proponer un modelo de acción profesional para periodos de catástrofe que permita anticipar ciertos aspectos de la cobertura informativa y guiar el trabajo profesional de la TV.

 

Para cerrar el panel de exposiciones, el Director de la Escuela de Periodismo UC, Gonzalo Saavedra, realizó una reflexión en la que invitó a cuestionar los protocolos y procesos que tienen los periodistas para trabajar, indicando que existe una cultura organizacional con un conjunto de creencias compartidas que no siempre tienen un sustento lógico.

 

“El diagnóstico que hemos escuchado en esta tarde, hace evidente que necesitamos protocolos profesionales explícitos, transparentes y bien explicados. Por ejemplo, llama la atención la enorme importancia que se le da a la inmediatez, hay una insistencia irracional en formar a los alumnos en la rapidez”, comentó Saavedra, quién agregó que esa misma transparencia se debe dar en la relación periodista empleador y que siempre hay que tener presente que el periodista está cumpliendo una función social.

 

Finalmente llamó a cuestionar cuál es la enseñanza del periodismo que se está entregando y cómo plantearla para poner énfasis en la creatividad y originalidad de los futuros profesionales de las comunicaciones.