Profesor de narración escrita Manuel Fernández: “El curso busca ser una guía vocacional”

Manuel Fernández, editor de Economía y Negocios de El Mercurio, imparte por cuarto semestre consecutivo el curso Narración Escrita de No Ficción. De su experiencia como docente de la facultad destaca la importancia de ayudar a los alumnos a encontrar su propio estilo y guiarlos en la búsqueda de la vocación por la prensa escrita.

 Por Monica Garrido V.

Manuel Fernández es editor de Economía y Negocios del diario El Mercurio (foto Manuel Fernández).

Manuel Fernández es editor de Economía y Negocios del diario El Mercurio (foto Manuel Fernández)

Egresado de Periodismo en la UC el año 2007, Manuel Fernandez Bolvarán es uno de los tres profesores que este semestre impartirá el curso Narración Escrita de No Ficción. Este curso da a los alumnos las herramientas necesarias para desarrollar narraciones escritas verídicas, verosímiles, comprensibles y atractivas, pero Fernández además fomenta que los estudiantes descubran su propia forma de expresarse a través de la escritura.

¿Cómo ha sido su experiencia como profesor del curso Narración Escrita de No Ficción?

Este va a ser el cuarto semestre que voy a hacer el curso y en general ha sido una experiencia súper positiva. Estoy muy contento por la experiencia y es energizante el tener la oportunidad de hacer clases. Particularmente en segundo año, que es un momento decisivo en la carrera, porque se está empezando a ver más en serio de qué trata y si se está en lo que a uno le gusta hacer o no. Trato de que el curso sea en ese sentido una especie de guía vocacional para saber si están en lo que quieren hacer.

¿Éste es el primer ramo que imparte o ha sido docente en otras oportunidades?

Este es el primero. Cuando era alumno de la facultad hice hartas ayudantías. De hecho fui ayudante hasta el segundo año que estuve trabajando, después se hizo más incompatible, pero siempre tuve la inquietud de volver y se dio esta oportunidad. Me invitaron el 2014 para empezar el 2015 con este curso y obviamente lo acepté de inmediato porque era algo que de verdad encuentro muy gratificante para enseñar. Creo que a esta altura, que tengo 9 años de experiencia laboral en el mundo del periodismo, siento que ya tengo algo que puedo enseñar a los alumnos de la facultad.

¿Cuál es el enfoque o sello distintivo que busca dar al curso?

Este curso es bien entretenido porque es como un taller, entonces yo trato de no pasar mucha teoría porque eso súper bien cubierto por otros momentos de la carrera. Los focos del curso son principalmente dos:

En primer lugar, este es un curso práctico, hay muchas actividades, prácticamente clase por medio, y obviamente el foco está en los trabajos prácticos que significan dos tercios de la nota final. Esto para que tengan la oportunidad de reportear, así tendrán los primeros acercamientos a algo más o menos similar a una experiencia real de reporteo en un medio escrito.

El segundo enfoque, que a mí personalmente más me motiva y que creo fundamental, es motivarlos con la prensa escrita. A veces hay soportes como la televisión que pueden parecer más glamorosos, pero la prensa escrita tiene una riqueza que a veces uno no logra captar del todo cuando es estudiante y sí se va descubriendo de a poco.

A mí me interesa mucho motivarlos a que descubran este mundo, que vean lo entretenido y apasionante que es y las oportunidades que brinda para el desarrollo de los periodistas. Además quiero que también sepan que es un lugar en el que pueden desarrollar una voz propia y tener su estilo. Le doy mucho énfasis, aquí lo importante es que los relatos se entiendan, que sean atractivos, apegados a la realidad, de relevancia, pero que dentro de ese margen, tengan un estilo propio que desarrollar y en cual sentirse cómodos. No hay necesariamente una forma única que sea la mejor en todos los casos para contar una historia, cada uno tiene que encontrar su estilo, su forma de expresarse y desarrollar una “marca personal” que lo diferencie del resto de los periodistas.

¿Qué ha aprendido usted de los alumnos al enseñar este curso? ¿De qué forma considera que se ha enriquecido como profesional al ser docente?

En general diría que todas las clases uno se sorprende. Hay niveles de agudeza súper grandes. A veces uno está con la idea de que los alumnos en segundo año todavía no están tan claros de lo que quieren o todavía no están imbuidos en el espíritu periodístico que quizás se puede desarrollar hacia el final de la carrera, pero la verdad es que no es cierto, tienen muchas ganas. Lo que pasa es que son ganas que hay que ayudarlos a encontrar, entonces a mí me sorprende mucho esa energía y esas ganas de hacer cosas nuevas.

En ese sentido yo diría que más que aprender algo específico, lo que me deja es mucha energía para mi trabajo diario, me carga las pilas. Me encanta, a pesar de que el horario es complicado para mí porque un cargo en un diario no es muy compatible, y de hecho me tengo que arrancar a las horas de almuerzo esos días y llegar en 5 minutos desde la universidad al diario para alcanzar a la reunión de pauta.

Esto es algo que no me gustaría dejar de hacer porque siento que genera mucha energía y retroalimentación. A veces los alumnos preguntan cosas que uno por estar en el tráfago del día y estar medio mecanizado en el modo de trabajo, se dejó de preguntar hace un tiempo. Entonces te vuelven a introducir percepciones que son válidas tanto en segundo, como en cuarto año de la carrera o en el segundo, décimo o vigésimo año como profesional. Todas esas preguntas, inquietudes y energías son cosas que te llenan mucho y que te van enamorando de la carrera.