Política en el Torres: El patrimonio, ¿tangible o intangible?

30 de Septiembre, 2014 · Sin categoría

Emilio de la Cerda, director de la Escuela de Arquitectura de la UC, junto a Luis Campos, quien fuera presidente del Colegio de Antropólogos de Chile, conversaron con la profesora de la Facultad de Comunicaciones María Soledad Puente en una nueva versión de Política en el Torres.

De manera excepcional, el programa Política en el Torres se trasladó esta vez a los estudios de la Facultad de Comunicaciones UC en la Casa Central de la universidad. En esta ocasión, la conductora del programa, María Soledad Puente, entrevistó a los expertos Emilio de la Cerda y Luis Campos, dos profesionales que han trabajado de cerca el tema del patrimonio, para hablar sobre el patrimonio tangible e intangible.

 

De la Cerda, quien es director de la Escuela de Arquitectura de la UC, comenzó la discusión haciendo notar que es muy difícil separar en patrimonio lo que es tangible de lo intangible, ya que son aspectos que van muy de la mano. Si bien el patrimonio tangible apunta a monumentos y materialidad, mientras que el intangible a cultura y costumbres, es imposible separarlos. A partir de ello, es que para el arquitecto hace falta que el país legisle sobre el tema. “La ley chilena de monumentos tiene un foco hacia lo material que, a la fecha, requiere una urgente actualización”, enfatizó.

 

Para Campos, que fue director del Colegio de Antropólogos de Chile y es Master y Doctor en Antropología de la Universidad de Brasilia, el patrimonio intangible tiene que ver con la significación de las ideas, la cultura y los procesos materiales de los pueblos.

 

Una vez adentrados en la conversación, De la Cerda comentó que existen tres valores que se pueden asignar al patrimonio, que corresponden al valor histórico, el artístico y el valor social. Así, se explica también esta relación intrínseca entre el patrimonio tangible e intangible. También mencionó que existen distintas magnitudes dependiendo de si la importancia del patrimonio es nacional, regional o local. Campos por su parte, agregó que tanto monumentalidad como conservación son ejes muy difíciles de mantener en términos de tradiciones, siendo el programa Tesoros Humanos Vivos de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)  una de las iniciativas que apuntan a la conservación de costumbres, personajes y tradiciones a través del tiempo.

 

De la Cerda también fue secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Monumentos, instancia que le permitió acercarse de primera fuente a las políticas públicas referentes al tema. Desde allí sostiene que se hace dificultoso el poder hablar en términos estrictos de qué es patrimonial y qué no. “Es muy complejo ver cómo se equilibra la evolución con prácticas que se quieren conservar y reconocer como parte del acervo cultural de un país”, dijo. Asimismo, recalcó el foco material que posee el Consejo, al centrarse en la protección de bienes físicos, desde territorios hasta objetos. Sin embargo, la ley otorga la posibilidad de que cualquier persona pueda presentar un caso al Consejo con el fin de que un espacio sea declarado monumento nacional. Para el arquitecto, esta es una dimensión fundamental que ha hecho que la dimensión cultural y la valoración de los espacios y costumbres cobren cada vez mayor fuerza en las propias comunidades que detectan un bien cultural dentro de su propia cultura. Para De la Cerda los chuquicamatinos y lotinos son un ejemplo de aquello, siendo el caso de Lota particularmente emblemático, dado el estrecho cruce entre el patrimonio material e inmaterial del lugar, que dio pie para que incluso otros sectores comenzaran a ser valorados. “La memoria chilena ligada al desarrollo ferroviario ha ido crecientemente protegiéndose a lo largo de todo el país”, mencionó. Ejemplos de aquello son la maestranza de San Bernardo, la maestranza del barrio San Eugenio y el Ferrocarril en Arica.

 

Punto aparte es lo afirmado por Campos, quien considera que existió una merma importante de espacios y tradiciones. “Si se hubiera aplicado lo que hoy día se está planteando sobre patrimonio hace 50 ó 100 años, habría un montón de cosas preciosas que se hubieran mantenido”, afirmó.

 

Al cierre del programa, María Soledad Puente los invitó a seleccionar una iniciativa, espacio o costumbre se debiesen preservar. Tanto a De la Cerda como a Campos les costó escoger sólo una, pero finalmente el arquitecto se decidió por la Villa Portales. “Yo hubiera guardado mi casa”, fue la respuesta de Campos, quien luego respondió a la pregunta mencionando que se necesita la creación de un programa de rescate de memoria que afecte a las tradiciones chilenas.

 

Puedes ver y escuchar el programa completo en www.senaluc.cl o en www.radiouc.cl