Periodismo en emergencias: La importancia del manejo de desastres y un modelo de acción profesional

14 de Agosto, 2015 · Facultad

Dos investigaciones en las que participa la profesora Soledad Puente fueron presentadas en el Congreso de la IAMCR 2015.

Por Gabriela Campillo F.

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A semanas de un nuevo sistema frontal en el norte del país que trajo graves consecuencias para la vida de las personas, la comunicación oportuna y eficiente sobre estos fenómenos se hace cada vez más prioritaria. Es así como, dentro del Congreso anual de la International Association for Media and Communication Research (IAMCR), realizado en Montreal, Canadá, la profesora de la Facultad de Comunicaciones Soledad Puente presentó dos investigaciones dentro del área del periodismo en emergencias.

Dentro de la sección Risk Communication, enfocada principalmente en catástrofes medioambientales, Soledad Puente participó en representación de sus equipos con dos ponencias. Una de ellas se basa en una investigación interdisciplinaria en cuanto al manejo de desastres, en la que trabajan los profesores de Comunicaciones Daniela Grassau y Pablo Flores y el CIGIDEN,Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres naturales, asociado a la UC.

Los académicos consideraron nueve acciones que, en ámbitos logísticos, están contempladas en la etapa de respuesta a un desastre. “Nosotros dijimos, ya que están estas nueve acciones, de alguna manera es una pauta. Entonces, veamos cómo se respondió a ella para el 27 de febrero de 2010”, explica Soledad Puente al referirse a la motivación inicial del proyecto. En cuanto a los temas que incorpora esta pauta, la profesora agrega: “De acuerdo a los expertos en desastres, estos temas son los que hacen que el país o la comunidad vuelva a la normalidad lo antes posible”.

Como principal conclusión extraída del análisis anterior, se descubrió que todos los temas se abordaron desde los medios, pero no necesariamente estaban al nivel de lo que requería el desastre. Un ejemplo de ello es la cobertura de la infraestructura y los servicios básicos: “Nos dimos cuenta de que a los periodistas les llamaba más la atención una casa o un edificio, que, por ejemplo, un puente. Cuando en realidad al estado le correspondería inicialmente reconstruir un puente, porque permite la conexión de un lugar con otro”, afirma Puente.

La segunda investigación, que fue presentada en Montreal como parte de la misma sección, se centra en las dimensiones para enfrentar una catástrofe. Contó con la participación conjunta de Silvia Pellegrini, decano de la Facultad de Comunicaciones, y Daniela Grassau. La propuesta inicial, según indica Soledad Puente, era la elaboración de un modelo de acción profesional para el periodismo y durante el proceso conceptualizaron cuatro desafíos: logístico, informativo, emocional y ético.

“Nosotros creíamos que el desafío informativo y el desafío ético eran los primordiales. Lo son para el periodismo, pero, en términos generales, para la comunidad, los desafíos logístico y emocional eran casi tanto o más importantes que los otros dos”, cuenta Soledad Puente. Como ejemplos de estos desafíos se encuentra la imposibilidad de llegar físicamente al lugar de los hechos (problema logístico), así como también el surgimiento de estrés post traumático a un periodista que cubre una tragedia (problema emocional). En ese contexto, Puente argumenta la relevancia de que los medios conozcan y resuelvan estos inconvenientes: “Había que revisar el tipo de periodismo que se hacía, pero el tipo de periodista también era importante. Si no lográbamos que los periodistas estuvieran preparados, nosotros no íbamos a lograr ese potencial de que se lograra una mejor cobertura. El problema que hubo en Chile era que no estábamos preparados”.

Como producto final de este estudio, los académicos elaboraron un modelo en el que actualmente trabajan organizando los desafíos anteriores con acciones concretas, dirigidas a los distintos profesionales de los medios. “No estábamos hablándole solo al periodista, le estábamos hablando también al editor, al productor, y al director del medio”, afirma Puente. La propuesta se configura entonces como una combinación de cargos y labores específicas, enmarcadas en las distintas dimensiones, con el objetivo de que sea de fácil acceso y su uso sea eficiente.

Ambas investigaciones, en un contexto mundial de posible aumento en las catástrofes naturales, son parte del aporte académico hacia estos nuevos desafíos comunicacionales. El hecho de identificar los temas tratados por los medios, así como también establecer las acciones concretas de sus profesionales en caso de emergencias, no hacen más que facilitar la labor informativa, que finalmente es una labor social.