Padre Cristián Roncagliolo: “Hoy, en una cultura de lo desechable, hay que demostrar que el amor existe”

8 de Julio, 2016 · Facultad, Señal UC

En Miradas UC, el Vice Gran Canciller de la Universidad, Padre Cristián Roncagliolo, conversó con Soledad Puente sobre los desafíos y enseñanzas que el Papa Francisco consigna en la exhortación apostólica “Amoris laetitia"

La académica Soledad Puente junto al Vice Gran Canciller de la Universidad, Padre Cristián Roncagliolo

La académica Soledad Puente junto al Vice Gran Canciller de la Universidad, Padre Cristián Roncagliolo

Por Bárbara Castro 

¿Qué es lo que más le llamó la atención a usted de esta exhortación apostólica? fue la primera pregunta que realizó la profesora Soledad Puente al invitado del programa Miradas UC, el padre Cristián Roncagliolo, Vice Gran Canciller de la UC. El padre Roncagliolo es doctor en Teología de la Pontificia Universidad Salesiana de Roma y posee una larga trayectoria sacerdotal en Chile y el extranjero.

Para el padre Roncagliolo, lo más destacable del documento papal es la perspectiva innovadora con la que el Santo Padre plantea los conceptos de amor, familia y matrimonio. “Lo que más me entusiasmó de este documento es que trata la familia y el matrimonio con un cariño, un afecto, una apertura interior, una mirada creyente de fe, una propuesta de sentido para todo hombre y toda mujer en nuestro tiempo”, dijo. Asimismo, destacó la revalorización que hace el Papa del matrimonio entre un hombre y una mujer de carácter indisoluble. “Lo presenta sin complejos, como diría el título, amoris laetitia, es decir la alegría del amor”.

Durante el programa, Soledad Puente comentó la importancia que le da el Papa a las dificultades que pueden surgir en una relación amorosa, tanto de pareja como de familia. “Pareciera que se hace cargo un poco de los desafíos y las imperfecciones del amor. ¿Cuáles serían las novedades?”, preguntó.

El padre Roncagliolo respondió que la novedad es que el Papa realiza un llamado a la reflexión en el mundo contemporáneo, sin imponer una visión a los creyentes. “La familia es una realidad alegre, pero compleja y el documento se hace cargo de la problemática de la postmodernidad en donde nuestra familia está situada. El Papa, sin eludir temas, está invitando a discernir cómo se pueden afrontar las diferentes dificultades”, dijo.

¿Qué pasa con las personas que son del mismo sexo y que se casan? consultó Soledad Puente. La respuesta del padre Roncagliolo fue que, desde el punto de vista católico, si no se cumplen ciertos mínimos en la relación de la pareja, no se puede hablar de matrimonio. “El matrimonio solo es entre un hombre y una mujer, no hay otra forma de hacer matrimonio, es indisoluble y abierto a la vida. No solo hay una unidad, sino que una apertura a la procreación”, afirmó.

Respecto a la labor que realiza como Vice Gran Canciller en el ámbito universitario, Soledad Puente lo invitó a compartir los métodos que usa para transmitir estas ideas sobre el amor y la vida en pareja a una nueva generación. “Hoy, en una cultura de lo desechable hay que demostrar que el amor existe, también es muy importante formar jóvenes con deberes e inyectar un sentido sobrenatural al amor”, respondió el Padre Roncagliolo.

Además, el sacerdote se refirió al escenario actual en que las redes sociales e internet están cada vez más presentes en la vida diaria de las personas. Según él, esta cultura de “contactos” en línea sobre conexiones en la vida real podría degradar las relaciones interpersonales. “Para el cristianismo es fundamental el vínculo, no bastan los contactos. Los contactos son útiles, pero los vínculos transforman a la persona”, explicó.

Al terminar el programa, Soledad Puente preguntó sobre el rol de los medios de comunicación en relación al mensaje que el Papa busca entregar con Amoris Laetitia. El sacerdote concluyó que la importancia de los medios y los comunicadores se materializa “cuando los medios dan espacio para esta propuesta de familia; están ayudando a difundir, no un mensaje religioso, sino que un mensaje sobre la plenitud del hombre”.