María Olivia Monckeberg: "El periodismo de investigación no es sinónimo de denuncia, sino de mostrar una realidad"

La ex alumna ganó el Premio Nacional de Periodismo, que marca un feliz hito en su vida y un impulso para seguir. Hoy está preparando un nuevo libro, con la mirada atenta en la compra y venta del mundo del retail y las universidades.

Viernes 4 de septiembre de 2009

Radomiro Tomic. Alejandro Foxley. Emilio Filippi. Son algunas de las personas que marcaron hitos en la vocación de María Olivia Monckeberg. Nombres que recordó cuando la ministra de Educación, Mónica Jiménez, le otorgó el Premio Nacional de Periodismo el 24 de agosto. "Estos premios no hay que entenderlos como una cosa individual. Siento que lo que es uno hoy no es el resultado de uno mismo sino del trabajo de otros. En los arranques de juvenilismo se tiende a olvidar la voz de la experiencia". comentó. Esas conversaciones son para ella su propio doctorado.

No hay frase que diga sin la intención de enseñar y de narrar una realidad. Se le nota incluso en el brillo de sus grandes ojos verdes: no hay detalle de su living del que no esté atenta. Como los ramos de flores regalados que se han ganado un espacio en esa sala. Tampoco se les escapa hoy la compra y venta de las universidades privadas, aunque esto aparezca sólo en las secciones de economía de los diarios. Ya ha escrito dos libros en que critica esta realidad.

- ¿Cuál es la intención de sus investigaciones: mostrar o denunciar?

-  Lo llamo compartir y mostrar. Para mi el periodismo de investigación no es sinónimo de periodismo de denuncia, aunque puede constituirse como tal. Lo que me importa es mostrar una realidad, de acuerdo a mi punto de vista. No se trata de forzarle la nariz a los hechos, pero sí creo en la veracidad, en buscar la verdad desde distintos enfoques. Esa realidad se arma con un puzzle en el periodismo de investigación.

En ese ejercicio de dar a conocer realidades, sus ideas que hoy son libros no se le ocurren de la noche a la mañana. Su vida entera y su lectura diaria de cuanto diario impreso existe la mantienen en constante alerta: El Financiero, El Mercurio y  La Tercera. No le gustan los diarios online, aunque reconoce ser computina.

- ¿Usa Internet como herramienta de búsqueda para sus investigaciones?

- Sí, pero no la recomendaría a secas a los estudiantes de periodismo. Sirve como chequeo, como verificación y para seguir pistas. Pero el reporteo es en la calle y la entrevista en persona. No es una maña: el intercambio, la mirada y la observación del otro, es fundamental.

Por eso, sus investigaciones no se entienden sin su propia historia, que parte en 1962.

 "María Olivia nunca va a terminar siendo periodista"

Seleccionada para la Universidad de Chile donde hoy es profesora y directora de la Unidad de Periodismo de Investigación, del Instituto de la Comunicación e Imagen, en ese entonces prefirió estudiar periodismo en la UC. Llegó con dos cartas de recomendación bajo el brazo, como era requisito en ese entonces. Cartas premonitorias, se ríe hoy. "La pedí una carta al papá de una amiga: Fernando Castillo Velasco. La otra era del administrador apostólico de Santiago, quien sería más tarde el cardenal Silva Henríquez", contó.

Asistió a cuanta asamblea de reforma hubo y al año siguiente ya era vicepresidenta del centro de alumnos. Presidenta no fue porque en un mundo machista, estar de novia la perjudicaba. Se ríe al recordarlo: hubo algunos que decían "lMaría Olivia nunca va a terminar siendo periodista". Algunos pensaron que así sería cuando en 1964 se fue de la universidad para constituir su familia. 

Como toda estudiante, su primer trabajo fue en una revista universitaria. En Debate Universitario había un comité editorial donde estaban representados todos los estamentos y  las corrientes de opinión, desde el gremialismo hasta el MIR. "En un tiempo en que Chile estaba en general y los medios de comunicación en particular muy polarizados, nosotros lográbamos mantener el diálogo y análizabamos lo que ocurría en el país", recordó.. 

El '68 entró de nuevo por la puerta del edificio de San Isidro con Avenida 10 de julio y no salió hasta 1971. Sólo después de 1973 aceptó la oferta de Emilio Filippi de integrar el equipo de la revista Ercilla, luego de que la junta militar estableciera que la revista podría existir. Entonces escribió en la sección de Economía. "Fui tratando de buscar un lenguaje con el cual reflejar e interpretar lo que decían los que sabían lo que estaba pasando", contó. Así siguió día a día los cambios en el modelo económico del país.

En 1976 se fue con equipo completo, tras la compra de Ercilla por el grupo económico Cruzat Larraín. Con periodistas como Abraham Santibañez, Patricia Verdugo, Guillermo Blanco y Hernán Millas, entre otros, y bajo la dirección de Filippi, fundó la revista Hoy.

- ¿Qué los caracterizaba? Todos llegaron a ser grandes periodistas.

- Bueno, mucho trabajo fuerte, esmerarnos en que fuera de calidad y con mucho sentido ético. Sin ir más lejos, nuestro lema era "la verdad sin compromisos" - enfatizó con orgullo.

En Hoy, creó la sección Economía y Sociedad, donde armó un equipo de columnistas con los jóvenes investigadores del Centro de estudios de la planificación (CEPLAN): Alejandro Foxley, Ricardo French Davis, Sergio Bitar, José Pablo Arellano y René Cortázar, entre otros.

Todo esto es lo que dio origen a su libro "El Saqueo de los grupos económicos del Estado chileno". El best seller la impulsó a reducir su jornada como jefa de comunicaciones del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, para colaborar con medios como el diario La Nación. Finalmente se dedicó por completo a escribir: con el apoyo de Pablo Dittborn emprendió el desafío de desentrañar el Opus Dei. Sin otro apoyo financiero que su propio bolsillo, lo publicó y logró que la Fundación Ford apoyara su investigación sobre las universidades.

"Me he hecho camino al andar, como diría Machado", sostuvo. Eso hace que el premio la haga sonreír al recordar su trayectoria y pensar en su nuevo libro.  

Este reconocimiento  no es el primero que recibe: en 1984 obtuvo el Premio Internacional de Periodismo Louis Lyon, otorgado por la Nieman Foundation de la Universidad de Harvard, mientras que su libro "El saqueo" estuvo nominado al Altazor en 2007, en la categoría ensayo literario.

 

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