La profesora Andrea Chignoli montó dos películas que estuvieron en Cannes 2017

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La académica de la Facultad estuvo a cargo del montaje de La novia del desierto y La familia, producciones que fueron presentadas en el festival internacional el 17 y 18 de mayo. Para ella, síntoma de un cine chileno de exportación que llama la atención por su calidad en certámenes y mercados diversos. 

Por Magdalena Olea Urrejola

“Varias películas que he editado han estado en festivales clase A, pero es muy difícil quedar seleccionada con dos películas el mismo año en Cannes, el más importante del mundo. Esto habla de la madurez del cine chileno, que tiene cada vez más presencia”, explica la montajista audiovisual y profesora de la carrera de Dirección Audiovisual, Andrea Chignoli. 

Una de las películas seleccionadas es La novia del desierto, que quedó en la selección oficial de Cannes en la sección Una cierta mirada. Es una co-producción argentino-chilena, dirigida por Cecilia Atán y Valeria Pivato. “La película trata de un viaje que emprende Teresa, encarnada por Paulina García, después de haber trabajado 25 años como empleada doméstica en una casa en Buenos Aires. En este viaje ella se conoce a sí misma, el viaje geográfico se transforma en un viaje interno”, explica la montajista.

La familia fue seleccionada en la sección competitiva La semana de la crítica. Es una co-producción venezolana-chilena dirigida por Gustavo Rondón. “Cuenta la historia de un padre y un hijo que viven en una población marginal en Caracas y se ven involucrados en un accidente y tienen que escapar. El film es una alegoría de la precaria situación actual de ese país”, cuenta ella.

Chignoli, quien imparte los cursos de Taller de Lenguaje Audiovisual y Taller de Realización Avanzado en la Facultad, cree que el cine chileno está pasando por un excelente momento, con cada vez más presencia en los festivales internacionales, y un grado mayor de comercialización en los últimos años. “El cine chileno ya no pasa indiferente. Creo que se ha alcanzado un gran profesionalismo y una calidad técnica de primer nivel. Los productores también han hecho redes de contacto donde pueden vender sus películas y tener presencia en festivales. No es casualidad que Sebastián Lelio y Pablo Larraín estén trabajando en Hollywood”, afirma la montajista.

“Es interesante que se estén haciendo co-producciones en Chile, y mi aporte es dar una mirada más universal. El hecho de que no conozca Venezuela ni el lugar donde se filmó La novia del desierto hace que mi mirada como montajista ayude a hacer que esa película se entienda en todas partes, porque soy capaz de comunicarle al director qué elementos son universales y cuáles son excesivamente locales”, explica la profesora y luego agrega: “El montajista tiene la distancia necesaria como para poder evaluar si la historia funciona. Yo le doy una estructura al relato audiovisual sin los apegos que conlleva haber escrito el guion, haber dirigido a los actores y haber creado la puesta en escena. Un montajista, es el que hace que la historia se entienda, pero que además te lleve y te emocione”.