La ley de aborto busca quitar la sanción penal al delito, sostuvieron académicos UC

5 de Junio, 2015 · Facultad

La despenalización del aborto fue el tema que trataron académicos de la Universidad en el programa Miradas que se transmite por Señal UC y Radio UC y conducido por la profesora Soledad Puente.
aborto

Los académicos Magdalena Ossandón y Jaime Godoy junto a Soledad Puente.

Por Josefina Ortiz

Todas las semanas, profesores de la Universidad Católica analizan distintos temas en el programa Miradas. Esta vez, los invitados fueron dos destacados académicos que están trabajando en la comisión que se creó para tratar las aristas de la despenalización del aborto: Magdalena Ossandón, profesora de Derecho Penal y directora de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica, y el doctor Jaime Godoy, vicedecano de la Facultad de Medicina.

Para comenzar, la profesora Ossandón se refirió, en términos jurídicos, al concepto de despenalizar el aborto. “Se quiere quitar la sanción penal al delito de aborto, es decir, que no vayan a la cárcel ni la madre ni el médico que incurrieron en la conducta de matar al feto durante el embarazo”, explicó.

Este proyecto busca despenalizar el aborto en tres causales específicas: inviabilidad fetal, peligro de vida de la madre y violación. El plazo que fija la ley considera la interrupción del embarazo hasta las 12 semanas de gestación en general y 18 semanas para el caso de una niña menor de 14 años. “Un feto de 18 semanas ha completado la formación de sus órganos. Se ve una guagüita. Un feto tiene la estructura y se reconoce como un ser humano desde muy pequeño, son pocas semanas”, comentó el doctor Jaime Godoy.

Desde el punto de vista legal, la Constitución reconoce que las personas nacen libres e iguales en dignidad y derecho, pero no define quién es persona. “Mucha gente relaciona esto con la idea de que quien no ha nacido no es persona. Pero la Constitución no dice eso. Se reconoce el derecho a la vida y se exige que la ley proteja la vida del que está por nacer”, enfatizó Magdalena Ossandón. Y agregó: “Es muy grave si decimos que quienes no son personas no tienen derechos. La teoría de los derechos humanos surgió para regular derechos de quienes no estaban siendo tratados como personas, para que no desconozcamos el carácter de persona de todos los seres humanos”.

Riesgo de vida de la madre

“La ley que busca regular la vida de la madre en peligro está demás”, sostuvo el doctor Jaime Godoy. “Cuando hay un riesgo vital real y se debe practicar una intervención terapéutica que como consecuencia secundaria no buscada provoca la muerte de la guagua no se califica como aborto ni como delito porque no hubo la intención primaria de eliminar al niño”, explicó.

Sin embargo, según su perspectiva, estas situaciones traen consigo una cierta “trampa”. “Si uno considera como peligro de la salud de la madre cosas como baja de ánimo, o cosas menos tangibles que no conlleven un riesgo vital inminente, el elástico se agranda mucho”, sentenció el doctor.

Según consideraron los académicos, esta ley no tendría ningún efecto práctico si no buscara más que la eliminación de la sanción penal. “Pero este proyecto no se conforma con una despenalización sino que su objeto central es pasar de eliminar un delito a establecer un derecho de la mujer”, enfatizó la profesora Magdalena Ossandón. Por lo tanto, si la ley solo buscara la despenalización del aborto, algunos hospitales podrían negarse a realizarlo por objeción de conciencia o ideario institucional. “Este proyecto va a determinar que en ciertas circunstancias todos los hospitales tendrán la obligación de prestar ayuda sanitaria, y justamente ese concepto no sabemos en qué va a converger”, agregó el doctor Jaime Godoy.

La incertidumbre del proyecto de ley

“Hay muchos que reconocen que la ley está permitiendo un aborto a voluntad de la mujer dentro de un plazo libre de 12 semanas en general”, afirmó la profesora Ossandón. Respecto de la violación, eso sería aún más evidente, ya que es difícil de probar. “La ley no exige denuncia, no exige que se empiece una investigación penal y pone al médico en una situación en que llega una mujer y dice que la violaron y él no tiene las herramientas para acreditar si eso es verdad o no”, agregó.

Según la profesora, permitir el aborto no va a solucionar los problemas sociales, familiares o de vulnerabilidad de las niñas violadas, sino que muchas veces los agravará. “Si una niña violada por algún cercano es obligada a abortar vamos a lograr que se elimine la prueba que permitía condenar al violador, que la niña vuelva a la casa del violador y todo quede como si nada”, aseveró Magdalena Ossandón.

Según los profesores, en buena medida, el proyecto estaría planteando la posibilidad de aceptar el aborto libre en un futuro cercano. “No sé si es a propósito que sea tan ambiguo en su terminología. El proyecto plantea la legalización del aborto con causales que aparentemente son muy restrictivas pero están redactadas de un modo en que es muy amplia la posibilidad de aplicación”, afirmó Magdalena Ossandón y agregó: “Esto va a producir un cambio enorme, lo más grave de este proyecto es que permite que se realicen abortos en muchas situaciones bajo la excusa de la violación por ser tan difícil de probar en la práctica. Significa aceptar que hay seres humanos que tienen menor valor”.

Tareas pendientes

“El Estado no ayuda prácticamente en nada a personas que viven esta situación. Nuestro deber es reforzar un entorno familiar y social que las cuide. Que a partir de esta dolorosa experiencia se pueda sacar provecho para la vida”, sostuvo el doctor Jaime Godoy. A juicio del académico UC, el desafío para el Estado estaría relacionado con eliminar la desigualdad en asuntos de asistencia médica y social para mujeres que viven estas situaciones.

“Para nosotros toda vida humana vale igual, cualquiera sea la situación en que se produce. El embrión es la vida humana más vulnerable que uno pudiera imaginar. Por lo tanto, nosotros tenemos el deber de protegerlo en cualquier circunstancia aunque sea dolorosa”, enfatizó el doctor Jaime Godoy. Y concluyó: “Yo no siento que uno sea retrógrado, porque defienda a ultranza los derechos humanos. El primer derecho humano es a la vida y es algo demasiado importante para que uno piense que pueda claudicar”.