La investigación como motor de El Cristo ciego

Foto: Matías Belmar-Facultad de Comunicaciones UC.

Foto: Matías Belmar-Facultad de Comunicaciones UC.

El director Christopher Murray estuvo en Viernes de Medios para presentar el largometraje estrenado el 13 de abril y contó cómo se aventuró en la historia de un hombre que busca un milagro. En la instancia, conversó sobre su proceso creativo, que para él nace de la observación de la realidad.

Por María Paz Fernández

Christopher Murray fue entrevistado por la profesora de la Facultad Paulette Desormeaux en una  nueva sesión de Viernes de Medios, en la que el director audiovisual UC, relató que desde que salió de la universidad, su primera inquietud fue cómo acercarse a la realidad desde el cine con las herramientas que había aprendido y cómo abordar problemáticas reales de manera original y distinta.

En la entrevista Murray contó que su primera aventura audiovisual nació en el patio de la Facultad de Comunicaciones y la realizó junto a un  compañero de carrera, Pablo Núñez. Su obsesión era cómo hacer una película en la cual no necesitaran de un guion que sometiera todo el relato. De esta forma, se internaron en el Archipiélago de Calbuco y fueron armando una obra bajo la premisa de un hombre que hereda una isla y que trata de convencer a las personas de que le compre tierras. Manuel de Ribera, estrenada en 2010 ganó el premio a Mejor Película en el Festival de Cine de Santiago. En 2013 trabajó con la observación distante a través del documental colectivo Propaganda.

Para El Cristo ciego Murray se aproximó a la realidad desde la creación colaborativa con las personas que están siendo mostradas en la película. El personaje principal hace una peregrinación con el objetivo de realizar un milagro y su viaje la da estructura a la historia.  “En vez de intervenir y observar con este personaje, la idea era llenar el guion con un trabajo de investigación profundo en terreno para darle vida a la historia. Recorrí el norte, encontré un lugar llamado Pampa del Tamarugal, que inmediatamente sentí que era el lugar para hacer esta película, pero principalmente por la conexión humana que empieza a suceder cuando uno investiga”, cuenta Murray.

Una de estas conexiones, la tuvo en su primer encuentro con Mauricio Pinto en las afueras de un pueblo llamado Huara, un hombre que vivía solo en una mediagua con un perro y que tenía una pierna a punto de perder. “Mauricio, yo estoy acá para hacer una película, es sobre un milagro, quizás podemos hacer la película acerca de un hombre que te va a sanar a ti. Te invito a actuar,y escribimos y trabajamos juntos”, fueron las palabras que Murray recuerda haberle dicho a Pinto para que accediera a participar en la obra.

Murray dice que logró conformar un equipo que compartió su entusiasmo por la historia: “Lo que motiva es emprender un viaje que uno no sabe realmente cómo va a terminar. Eso es lo que a mí me apasiona y lo que trato de transmitir, es el riesgo que se corre cuando hay que explorar un territorio nuevo”.