La huella de Ricardo Larraín

El realizador chileno Ricardo Larraín  fallecido el 21 de marzo, se formó Escuela de Artes de la Comunicación, EAC, precursora de la Facultad y fue profesor de Periodismo y de Audiovisual entre los años 1987 y el 2004. En esta nota lo recuerdan quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él y que conocieron la pasión por lo que creía, su visión inspiradora, la técnica y su capacidad para contagiar cómo se maravillaba del mundo.

Por Alejandra Vásquez

Foto Egresados 78

Ricardo Larraín al egresar de EAC en 1978 (segundo en el grupo de izquierda a derecha).

Ricardo Larraín estudió en la Escuela de Artes de la Comunicación, (EAC), importante centro de formación de dramaturgia, cine y televisión, donde fue alumno del influyente sacerdote y documentalista Rafael Sánchez. La  EAC fue precursora de nuestra Facultad, donde el realizador chileno fue profesor en Periodismo y Audiovisual entre los años 1987 y 2004.

En su fructífera carrera, por sólo nombrar algunos hitos, ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín 1991 y el Goya a la Mejor Película Hispanoamericana por La Frontera.  Llevó a cabo varias películas y documentales, colaboró como productor ejecutivo en la telenovela Piel Canela; fue director y montador en la miniserie Héroes y realizó más de 800 anuncios publicitarios para Chile y otros países. Durante 2001 dirigió el área dramática de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica.

Sin embargo, quienes lo recuerdan, además de aplaudir sus realizaciones, coinciden en que Larraín dejó una huella que trasciende lo técnico. Resaltan, entre otras cualidades, su calidez humana, la solidaridad para compartir sus conocimientos, el entusiasmo contagioso por sus proyectos, su visión inspiradora, el buen consejo, “el maestro que todos quieren ser algún día”.

El profesor Rodrigo Moreno primero lo conoció como alumno, luego trabajaron juntos en la Facultad y en la productora Nueva Imagen. Para él, Larraín fue importante para esta Facultad, para la Universidad y para Chile y su legado seguirá siendo un referente para muchas generaciones. “Sus clases eran alucinantes, muy atípicas para la época. Muy sensoriales. Generaba mucho impacto entre nosotros. Estaba siempre lleno de proyectos, los alimentaba con su espíritu y le buscaba el sentido a lo que quería hacer. Él siempre hacía un aporte país que marcaba la diferencia. Para crear la carrera de Dirección Audiovisual fue un gran consejero e inspirador. Se relacionaba con la Facultad con mucho cariño, enseñaba sin ser pedante e inculcaba cómo maravillarse con el mundo. Es un maestro como quien uno quisiera ser”.

El profesor Andrés Kalawski, co-guionista de la película El Niño rojo, que trabajaba con él en el montaje de                O´Higgins, que se estrenaría en agosto, también recordó a Ricardo Larraín. " Tenía dos cosas bien obvias, pero que son muy escasas. Amor y técnica: porque sabía mucho, le importaban los problemas técnicos, pero transmitía mucho amor. Era una persona muy buena; trataba a todos con respeto, con mucho interés, con mucha comprensión. Era un gran pedagogo. A mí no me hizo clases, pero trabajé con él. Era un hijo de la EAC: esto es un cineasta formado con las mejores herramientas básicas del cine, pero que a la técnica del cine le agregaba lo cultural del teatro y toda la inmediatez de la TV.”

Con el profesor Fernando Acuña crearon y trabajaron juntos en "Alucine".  Para él Ricardo Larraín fue una persona que transmitía pasión por lo que hacía y que entusiasmaba a otros a relevar lo importante para cada uno: "Me habló muchas veces de la importancia de dar tiempo gratis a temas que fueran importantes en la vida, a jugársela por lo que uno cree, por ir siempre más allá. Era un gran entusiasta y tenía una inmensa capacidad de persuasión. Se le echará mucho de menos".

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Película la Frontera (gentileza Cineteca Nacional).