Juan Arias se jubila tras 17 años en la Facultad

31 de Enero, 2018 · Facultad

Tras haber formado parte del área de aseo de la Escuela de Periodismo en Campus Oriente, el año 2000 llegó a Casa Central como asistente de Mantención de FCOM. A partir del 31 de enero se le dejará de ver por los pasillos. Un merecido descanso, que comenzará con un viaje al sur y varios nuevos proyectos en mente.

Por Teresa Moreno

A los 18 años, Juan Arias, oriundo de Curicó, se mudó a Santiago para hacer el Servicio Militar. En la capital se estableció, se casó y desarrolló una vida laboral definida por la versatilidad. Ha emprendido en el rubro de la peluquería, instaló un almacén y verdulería,  trabajó en una fundición e incluso en una maderera.  

A la universidad llegó en 1999, para formar parte del área de Aseo de la Escuela de Periodismo, que aún se ubicaba en Campus Oriente. En el año 2000, asumió el cargo de asistente de Mantención del nuevo edificio que albergaría a la Facultad de Comunicaciones, en Casa Central. Desde entonces se convirtió en el hombre que solucionó innumerables problemas y urgencias que surgían en el día a día, tanto para los docentes como administrativos. 

 

 

Entre todo el ajetreo han pasado 17 años. Y hoy, a pocas semanas de cumplir 65 años de edad -el 11 de febrero-, se jubila de estas labores y comienza una nueva etapa de vida.  

juanito

¿Cómo resumiría su experiencia en la Facultad?

Ha sido una enseñanza muy válida para mí. Conocí buenas personas y nunca tuve problemas. He pasado por todas. Por ejemplo, instalar equipos, llevárlos a las salas: la transparencia, proyectores, computadores. Tenía que andar con los carritos para todos lados. Pero en el transcurso del tiempo uno va aprendiendo de los trabajos. De primeras, yo partí haciendo aseo y entregando papeles y cosas así, de estafeta en Campus Oriente. He aprendido bastante en el transcurso.

¿Qué es lo que más valora de todos estos años?

El profesionalismo de las personas y llevarme una parte de ellos, el aprendizaje que cada uno me ha aportado siempre. Eso es lo mejor que me puedo llevar de la Facultad. Tanto profesores como facultativos, profesionales y administrativos. Así que me voy con la frente en alto, saliendo por la puerta principal. También hice amigos como Ítalo, Eric, Raúl Riveros, las secretarias, los profesores. Con ellos he tenido un buen acercamiento y he estado a disposición de ellos como trabajador.

¿Cómo toma esta nueva etapa de hombre jubilado?

Este es un paso importante para mí, el fin de mi etapa de trabajo aquí en la Facultad. Pero uno no puede quedarse en la casa sin hacer nada. Lo bueno es que tengo buena salud, así que hasta el momento no tengo nada que me impida seguir trabajando. Vamos a ver qué es lo que voy a hacer. Lo tengo pensado, pero todavía tengo que realizarlo.

¿Cuáles son sus próximos planes?

“Tengo tres opciones en que me manejo: cerrajería, negocio de almacén, y peluquería. Me gusta interactuar con las personas, conocerlas, y en el almacén es así: uno tiene que tener más afinidad con el cliente para que llegue. Y en peluquería también. Después de que hice el Servicio Militar, me dediqué a eso, porque dentro del servicio uno aprende de todo. Y trabajé en empresas también, en una maderera, en fundición, en el campo….tengo bastante currículum. Siempre me las he rebuscado. En mi casa me decían cuando pequeño ‘el viejo chico’, porque tenía la mente de un adulto, y desde pequeño me acostumbré a trabajar en distintas cosas. A no flaquear en los momentos difíciles. Uno aprende a subsistir en la vida y eso me ha traído buenos resultados hasta el día de hoy. Tengo mi familia, una buena familia, y nunca me ha faltado el trabajo”.

¿Se va a tomar un descanso cuando deje la Facultad?

“Ahora voy a descansar el mes de febrero. Pienso viajar, darme una vuelta al sur, a Valdivia, con la familia. Tomarme unas vacaciones y después retomar lo que tengo en mente”.