Jorge Navarrete y la televisión pública: “El modelo no es perfecto, pero es el menos malo posible”

23 de Octubre, 2013 · Sin categoría

El investigador de la facultad de comunicaciones fue uno de los invitados al programa El Informante de TVN, para hablar sobre televisión pública en el único canal público de Chile.

 

Es probablemente la persona que más sabe sobre televisión pública en Chile. A Jorge Navarrete no le alcanzan los 30 minutos del espacio que concedió el programa El Informante para hablar sobre televisión, que, a propósito, produjo un momento histórico puesto que por primera vez se habla sobre la televisión pública en el único canal público de Chile.

El Informante de TVN invitó a comentar sobre televisión pública a Jorge Navarrete, junto a la periodista y directora general del observatorio de medios FUCATEL, Manuela Gumucio, y el abogado Lucas Sierra, director del CEP

Su experiencia se remonta hace más de 40 años. Fue uno de los propulsores de la ley de televisión pública en los tiempos de Eduardo Frei Montalva, en donde se veía con curiosidad lo que hacía la BBC en Inglaterra y su modo de financiamiento, que como corporación de derecho público garantizaba la autonomía del gobierno, en la cual cada habitante de ese país debía pagar por cada televisor que tuviese en su hogar. Hasta el día de hoy, cree, es uno de los mejores sistemas de televisión pública. Tenía 22 años cuando fue director ejecutivo de TVN por primera vez. En Chile, según cuenta, tenemos el modelo que nos representa como sociedad, "El modelo no es perfecto, pero es el menos malo posible, por lo que somos los chilenos".

En el programa El Informante de TVN el debate comenzó contestando la pregunta respecto de qué es la televisión pública. ¿Podría explicar en mayor profundidad en qué consiste este concepto?
Hay tres notas distintivas de la televisión pública en general. La primera es que es propiedad pública, es decir, el Estado o un ente jurídico creado por el Estado es el propietario de la concesión, del derecho a decir lo que se transmite. Segundo, esa televisión pública está a cargo de un organismo que es autónomo respecto al resto de los poderes legales. Si bien no es separable del estado, es una parte autónoma de él, en algunos países como Chile es autónoma y de rasgo constitucional. Es decir, tenemos un status similar al del Banco Central o a la Contraloría General de la República, que siendo parte del estado, no lo son.
El tercero tiene que ver con los contenidos, y ahí hay ciertas pautas que ha ido creando más bien la tradición de la televisión pública. Uno, la gratuidad, es decir, la televisión que se transmite a través de la libre recepción. Dos, que busque servir a todos los tipos de público, es decir, en particular una cierta preocupación especial por minorías. Tercero, una gran independencia en sus programas periodísticos informativos y un gran pluralismo en los programas de debate de asuntos públicos.

Entonces, ¿Quién garantiza que estos parámetros se cumplan? Y ¿Cómo se garantizan?
Se garantiza de dos maneras. Una, que es institucional, creando un organismo, en el caso de Chile una empresa, que esté dirigida por personas que por la forma de ser designadas gozan de una autonomía muy importante en relación al resto de los poderes; siempre son organismos pluripersonales, es decir son directorios, consejos, etc. Segundo, las personas que ocupan lugar en este cuerpo colectivo tienen mandatos largos, se busca que sean más largos que los gobiernos del país respectivo. Tercero, tienden a no renovarse todos juntos. Es decir, se busca dar una cierta continuidad a la gestiones. Cuarto, se busca designarlos a través de un procedimiento que impida que una sola forma de ver la sociedad, política o religiosa, etc., predomine en forma exclusiva. Y por último, en decisiones muy importantes, se pide que sus acuerdos sean tomados por un cuórum calificado, es decir, no basta con una mayoría simple.
Naturalmente, este conjunto de cosas no es una garantía absoluta, pero, tiene la propensión a funcionar en términos, efectivamente, de una gran independencia. Uno de los temas más debatidos en países como Chile es la descalificación de que esto es un cuoteo. Si por cuoteo se quiere decir que se busca un equilibro de modo que no haya ningún sector particular que no tenga ningún predominio brutal sobre el organismo, es justamente lo que se busca, que no es un defecto, es una virtud.

Jorge Navarrete participó del capítulo del programa El Informante, comentando sobre la televisión pública

¿Quién tendría derecho actualmente sobre el canal público? ¿Cuál es el concepto de propiedad pública?
Remite necesariamente a una negación, no es una propiedad privada. Ahora. No existe forma de propiedad pública que no sea estatal, puede no ser el Estado central.
Ahora bien, no todas las televisiones estales son públicas. Para decirlo en términos más sencillos, TVN fue una empresa de gobierno durante todo el periodo militar. La nación fue un diario de gobierno durante su existencia. TVN es un canal de televisión pública desde el año 90, jurídicamente desde el año 92, en que se garantiza esa autonomía. Ahora bien, este aparataje jurídico es una parte importante de la definición de televisión pública, pero no es todo.
Hay un segundo gran tema que es la fuente de financiamiento. La televisión pública en su modelo clásico europeo nació como un monopolio de una actividad muy importante, se estimó que no debía ser privada pero al mismo tiempo que no debía estar sujeta a los cambios de gobierno. Para eso se creó la BBC en Inglaterra. Es importante decir que esta clase de financiamiento no es cualquier financiamiento público, pero es un financiamiento que va directo de la sociedad a la entidad autónoma. Ese sistema tiene la ventaja que refuerza en un 100% la autonomía jurídica con una autonomía económica, y lo hace aún más independiente.
Tiene algunos defectos y se fueron notando con el tiempo, y por eso hoy en día pocas personas propondrían el modelo de la BBC sin correcciones. Un problema obvio que tiene un sistema así, es tan autónomo y tan autofinanciado que es una tendencia al gigantismo, a ser efectivo, pero no eficiente, a producir con más recursos que los necesarios. Otra cosa que se ha criticado es que tiende a automatizarse demasiado del gusto del público. Esto también implica un tipo de paternalismo cultural o de dirigismo cultural. Esto tiene un lado positivo y es que hay cierta cosas que la televisión publica nos las hace por definición, aunque fueran muy populares.
Otra forma que existe de financiamiento público es por el presupuesto del Estado. Puede ser legítimo por la sociedad si así lo estima conveniente. Aquí el gobierno decide lo que la gente quiere ver. El inconveniente de eso es que el gobierno no está definido por santo y quiere perpetuarse; hace difícil el pluralismo; la creatividad es muy baja; y la audiencia es muy baja, sobre todo si tienen competencia, lo que la lleva a ser no rentable y mantiene una pérdida permanente. En américa latina hay muchos de esos ejemplos y Cuba es un ejemplo único que no tengo la certeza que lo vean poco, pero sí creo que debe tener poca credibilidad.

Y en el caso del concepto de televisión pública en Chile, ¿cómo nace?
En Chile, la creación del concepto nació con Eduardo Frei Montalva. Querían un modelo de televisión como la BBC. El primer proyecto de ley que yo ayudé a escribir era un modelo de televisión autónoma, con pago directo con cada dueño de tv (cuenta venía con la cuenta de tv).
En Chile, en ese tiempo, la audiencia era muy pequeña y los canales universitarios de ese entonces se manejaban más bien con un modelo de televisión privada. Un jefe de bancada DC en la Cámara de Diputados dijo que por ningún motivo apoyaría cobrarle al pueblo lo que era en teoría gratuito para todos. Se terminó de escribir la ley, en que dejaba a televisión nacional con financiamiento compartido, es decir, parte del estado y parte de publicidad. Si hoy se trata de hacer el modelo de la BBC no conozco a una persona (en el parlamento) que estuviera dispuesta a decirle a la gente que pagara por contenido.

¿No es esto una contradicción en definitiva?
La gente en definitiva siempre está pagando por ver televisión. Quizá con el modelo de la BBC tendría mejor calidad.
TVN durante ese tiempo tuvo un desempeño razonable, pero en los años 70 el país estaba muy polarizado, y en esos tres años se murió la televisión pública y, en general, se perdió la objetividad en todos los medios de comunicación, y esto empeoró con la dictadura. La poca credibilidad del medio demostró un esquema débil de financiamiento.

¿En qué quedó entonces lo del autofinanciamiento?
El autofinanciamiento en una empresa se mide en largos periodos. TVN es libre de pedir dinero a cualquier entidad, como cualquier empresa. Aunque se tengan utilidades, el objetivo del autofinanciamiento es maximizar el servicio público. Lo que se financia es el conjunto, no el programa en sí, hay programas que se hacen y no generan mucho rating, pero dejan igual.
Las deficiencias de ser autofinanciado es que no puede ser un tipo de televisión pública. La ley que tiene TVN no puede recibir plata directa de las empresas, o no puede no cobrar por sus servicios al gobierno. El autofinanciamiento impide hacer televisión pública, si es cierto que tiene determinadas restricciones. ¿Por qué no tenemos una BBC? Porque no estamos dispuestos.

¿Cuál es el panorama de TVN actualmente como el único canal de televisión pública?
Cuando comencé a dirigir TVN tenía 22 años, ha sido el gran amor de mi vida junto a mi mujer. Los ejecutivos de TVN han ido derivando al facilismo, han perdido la confianza de hacer mejor televisión, sin que siga este descalabro. TVN no está en las mismas condiciones que los demás, ha ido tendiendo a emparejar hacia abajo. Por ejemplo, hay cosas que son inaceptables, como no tener programas de debate público, como Tolerancia Cero, y existe uno ahora que está el domingo en la mañana. TVN no ha sido capaz de resistir que su noticiario sean un programa magazinesco.
Lo que me duele particularmente es su programación periodística y la poca rigurosidad periodística, preocupante si sobre todo los chilenos dicen que el 70% de ellos se informa a través de la televisión y el 10% lo hace permanente a través de la televisión. Es importante en términos de la democracia, supone un mínimo de información de hechos, y el aporte de escuchar distintos puntos de vista sobre interés público.

¿Cuáles serían entonces la conclusión sobre la televisión pública actual?
El modelo de televisión pública que existe actualmente no es perfecto, pero es el menos malo posible, por lo que somos los chilenos. La actual programación de la televisión pública no responde necesariamente a ese modelo, sino que es cómo los ejecutivos manejan ese modelo.
¿Por qué el Estado no financia a TVN? Es posible, pero tendría que ser parte minoritaria de este financiamiento, utilizarlo en cosas que los canales no quieren gastar o hacer. Chile podría pegarse un salto en televisión pública sin cambiar la ley. Pero, esto demuestra el punto de vista de las autoridades, si la billetera la pusieran donde mismo ponen la boca.
 

Para revisar el capítulo de El Informante, es posible hacerlo en el siguiente link.