Joan Ferrés: “Vencer el ‘y a mí qué’ es el secreto de la educación”

El doctor en Ciencias de la Información y profesor en los Estudios de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona dio una clase a los estudiantes del diplomado en Estrategia de Comunicación Educativa y magíster en Comunicación y Educación. Destacó la importancia de la emoción en los procesos comunicativos.

 Por María José Navarrete

A fines de la década del 80 empieza a instalarse el concepto de neuromarketing y los 90 se conocen como la “década del cerebro”, donde para vender era necesario inyectar dosis de racionalidad al mensaje, dejarse interpelar. Estos son los primeros conceptos que Joan Ferrés profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona enuncia a los alumnos del magíster en Comunicación y Educación y a los del diplomado de esa área en la charla dictada en la Universidad Católica. Ferrés  pone un ejemplo: al estudiante siempre le hablan con argumentos como “estudia porque serás una persona de provecho”, y los estudiantes contestan: “Y a mí qué”.

Vencer el ‘y a mí qué’ es el secreto de la educación, porque está demostrado que este tipo de argumentos no funcionan si no hay una respuesta. Cuando defendemos la emoción no es en detrimento de la razón”, dice Ferrés. El académico explica que los mensajes para ser efectivos, tienen que ser afectivos. “Si el argumento racional no tiene etiqueta emocional no le va a funcionar”, opina.

Ferrés explica que cuando se dice que una persona se deja llevar o se mueve por las emociones, es visto como negativo. Para él, la respuesta correcta siempre es: depende, porque la diferencia es la pasión que cada persona tiene por determinadas ideas o valores.

Pone otro ejemplo: el caso de Pihneas Gays, un hombre al que una barra de hierro le atravesó el cráneo. No murió, pero si se dañó el área intermedia de la corteza orbitofrontal, entre el cerebro emocional y la toma de decisiones. Se transformó en alguien que no se dejaba mover por las emociones y que tomaba las decisiones con la mente fría. A pesar de que sus facultades superiores las mantuvo, su vida fue un desastre. Los documentos de la época dicen que no era capaz de tomar decisiones éticas adecuadas ni relacionadas con la eficacia.

El experto español cita al investigador Humberto Maturana: “Las emociones constituyen la base de todo lo que hacemos”. Agrega que si queremos comunicar, debemos incorporar la dimensión emocional. Una rata de laboratorio, en donde al final del pasillo tiene alimento, y al medio descargas eléctricas, se mueve hacia adelante y hacia atrás. Hay un juego entre la emoción positiva del deseo y la negativa del miedo. “Somos víctimas de mecanismos inconcientes que nos afectan: todo lo que tenga que ver conmigo”, explica.

Para él, la comunicación educativa está muy obsesionada con el contenido y “con suerte” de la comprensión. Pocas veces se da la respuesta al ‘y a mi qué’. Asegura que los mejores negociadores y mediadores de la comunicación persuasiva dedican el 40% del tiempo de preparación a buscar y gestionar los intereses de la otra parte.

Joan Ferrés explica a los alumnos del magíster y diplomado de la Facultad que en la comunicación efectiva lo más importante no es que se entienda, sino que pueda persuadir, tener la respuesta esperada, seducir. Son retos precisos que van más allá de la comprensión. “Que en educación no hagamos esto me parece grave”, dice Ferrés, quien sugiere no evaluar contenidos, sino actitudes de interés hacia ellos.

Se debe llegar a lo cognitivo desde la sacudida emocional: “Saber a partir de sentir”, indica. Lo importante no es que el maestro esté apasionado, sino que pueda conectar con la pasión del otro. “Una persona que sabe comunicar le habla a usted sobre usted. Es la base de la comunicación eficaz”, dice con énfasis a los atentos alumnos tanto de postgrado como de educación continua.

Para Joan Ferrés, “el pensamieto racional es un actor secundario que quiere ser principal”.

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