Gonzalo Saavedra el melómano

26 de Junio, 2016 · Cuerpo Académico

El académico de la Facultad trabajó como guionista del programa “Ponle Pausa”, conducido por Paolo Bortolameolli, orientado a difundir la música clásica de forma didáctica, y para el cual Saavedra y Bortolameolli acuñaron la frase “la música clásica es rica”.

Por Diego Escobedo

Gonzalo Saavedra en su oficina

El programa Ponle Pausa se transmite por 13C (Foto Diego Escobedo).

Durante el año pasado, el profesor de la Facultad de Comunicaciones Gonzalo Saavedra trabajó en el guión y edición periodística del programa “Ponle Pausa”, emitido por el 13C. El programa, que contó con diez capítulos de cerca de cinco minutos de duración, fue conducido por el director de orquesta Paolo Bortolameolli.

Saavedra cuenta que fue hace cerca de tres años que conoció a Bortolameolli, durante un concierto de una de sus obras favoritas, La consagración de la primavera, de Stravinski. La versión del músico chileno le llamó mucho la atención, y gracias a una amiga que tenían en común, pudieron conocerse y conversar al respecto. “Nos hicimos amigos instantáneamente y conversando de música, a poco andar, se nos ocurrió hacer un programa. No sabíamos exactamente qué tipo de programa, pero queríamos hacer algo que pudiera transmitirle a la gente nuestro entusiasmo por la música, porque, aunque Paolo es un profesional, un director de orquesta con carrera y prestigio, y yo no, sí compartimos una manera parecida de gozar la música”.

El programa tuvo como objetivo acercar la música clásica de forma didáctica al público, aprovechando distintos recursos audiovisuales, y alejándola del estatus docto y de élite con el que se suele asociar. “La frase que acuñamos ahí es la “la música clásica es rica”. Y escuchar música clásica es rico. También te puede elevar el espíritu, y toda clase de sentimientos, pero también hay una experiencia física sensorial, que muchas veces se pasa por alto. Nosotros partimos desde ahí. Nada que se pareciera a una clase de música, que nosotros mismos padecimos en el colegio, que la mayoría son malas”.

El académico, quien además escribe de música para El Mercurio, dice que sus conocimientos previos de música le sirvieron mucho para armar este programa, en el que también pudo cruzar conocimientos de teoría de la narración con música, como en el caso del episodio dedicado a la Expectativa y la Premonición.

¿Cuánto de su cosecha hay en este programa?

“Algunas personas me han dicho, en el caso del capítulo de los motivos, que “es como escucharte hablar a ti, pero en voz de Paolo”. Claro, si conocen mis clases, hay frases que como que están escritas desde antes. Pero, aunque yo tenía intuiciones al respecto, ha sido bonito el proceso de juntar esos conocimientos y darles una forma para hablar de música”.

Este programa le habría permitido volver sobre sus conocimientos audiovisuales, así como trabajar con audiovisualistas egresados de la misma Facultad, como Diego Cruzat, René Contreras, y el también profesor David Osorio. “Ha sido súper bonito porque allí te encuentras con cabezas creativas fantásticas, con muy buenas ideas. Y yo creo que también hemos aprendido todos en ese grupo. Hemos ido creciendo como realizadores, porque hemos crecido junto con el proyecto. Si tú comparas el cuarto capítulo con el primero, creo que es unánime la opinión de que son harto mejores capítulos en términos de factura”.

¿La música es una forma de narración?

“Es complicada esa afirmación, porque después la gente piensa que la música tiene que contar una historia y no necesariamente. Hay músicas que están basadas en historias, pero es una parte de la música (…) la música es rica, no porque cuente una historia, sino porque cuenta una historia en sus propios términos, sin que sea necesario que haya un referente externo a ella. Y esa es la razón que uno puede hablar también de motivo en música, pero su desarrollo en música no es argumental ni narrativo. Por supuesto que hay cosas que se parecen, hay músicas más dramáticas y alegres que otras. Pero desde luego, a mí que me toca escribir sobre música, tengo que buscar adjetivos todo el rato para describir ciertas cosas que son en la práctica indescriptibles. Porque la música en la práctica es un fenómeno sobre el cual es difícil hablar. Porque en sí misma la música dice todo lo que hay que decir”.

¿Cómo nace su interés por la música?

“Junto conmigo, pero debo decir que hasta los catorce yo no pescaba mucho la música clásica. A los catorce estaba en la playa y encontré un cassette de La Consagración de la Primavera. Lo puse en mi walkman y fue como una revelación. Fue algo también físico. Hay gente que dice que ha recibido el don del Espíritu Santo, una vez escuché decir a un cura de mi colegio que había experimentado algo físico, cómo bajaba el Espíritu Santo sobre él. Yo no he tenido esa suerte, pero sí la experiencia de escuchar la Consagración de la Primavera, que la sentí así también. Algo cambió ese día en mi vida y supe que iba ser definitivo”.

Tras la primera temporada del programa, la fundación CorpArtes realizó dos conciertos con el mismo formato de Ponle Pausa, también dirigidos por Bortolameolli, y no se descarta realizar, eventualmente, una segunda temporada.