Escuela Periodismo obtiene acreditación internacional

Desde mayo de 1998, Periodismo UC es la única entidad extranjera reconocida por el Consejo para la Educación en Periodismo y Comunicación de Masas de EE.UU.(Accrediting Council on Education in Journalism and Mass Communication (ACEJMC). En ese país, sólo un 25 por ciento de los programas de comunicación están acreditados. Este paso, además de ser una garantía de calidad académica, permitirá un aumento en los intercambios de alumnos y profesores.

Los aplausos con que terminó la sesión del Consejo para la Educación en Periodismo y Comunicación de Masas de EE.UU., ACEJMC, en la Universidad de North Carolina el primero de mayo fueron la culminación de un proceso que se inició en Chicago dos años y medio antes.

En octubre de 1995, en un encuentro –auspiciado por la Sociedad Interamericana de la Prensa y la Fundación McCormick- para el perfeccionamiento de la enseñanza del periodismo, se reunieron decanos de universidades estadounidenses y latinoamericanas con algunos miembros del ACEJMC. La existencia de una entidad acreditadora externa a las universidades, explicaron éstos, había mejorado el nivel de la educación del Periodismo en EE.UU.

Se discutió la posibilidad de crear una instancia similar para América Latina, pero la decano de la entonces Facultad de Letras de la U.C., Silvia Pellegrini, decidió estudiar primero una posible acreditación ante la entidad norteamericana.

'Me miraron sorprendidos por dos razones', recuerda la Decano. 'En primer lugar porque la entidad norteamericana no acreditaba internacionalmente. Y segundo, porque ninguno pensaba que una universidad extranjera pudiera cumplir con los estándares de EE.UU. dado el nivel de desarrollo que tienen las comunicaciones en ese país'.

Pese a ello, Silvia Pellegrini consiguió que aceptaran la postulación de la Escuela y volvió a Chile con la lista de los doce estándares de excelencia del ACEJMC, entre los que están: administración, infraestructura y presupuesto, composición del profesorado, actividades de extensión, currículo de cursos y relación con los egresados.

'Me di cuenta de que nuestros parámetros de trabajo eran mucho más parecidos de lo que ellos estimaban y de lo que yo misma había pensado', recuerda la Decano. A su juicio, 'la principal similitud estaba en el diseño del objetivo para el perfil del alumno. Nosotros teníamos un perfil muy profesional, que complementa una educación dada por la propia Escuela y otra externa a la Escuela'. Además, una parte importante de los profesores se había perfeccionado en el extranjero, respondiendo así a otra de las exigencias del ACEJMC.

Pero conseguir la acreditación requería más que eso. Cada docente de la Escuela se encargó de estudiar uno de los doce estándares de la acreditación y de implementar algunas políticas de mejoramiento. De este modo, señala la Decano, 'el proceso no sólo sirvió como una manera de obtener un reconocimiento, sino como un excelente plan de desarrollo'.

El informe hecho por los profesores a partir de los estándares fue aprobado en EE.UU. y en octubre de 1997, una comisión del ACEJMC vino a verificar que ello se cumpliera. Entre los tres miembros de esa comisión estaba Robert Giles, presidente del organismo. 'Les interesaba que el nivel de nuestra unidad académica fuera muy alto para ser también el parámetro de otras unidades que internacionalmente pidieran la acreditación', explica Silvia Pellegrini.

Durante una semana, los miembros de la comisión estuvieron en Chile. Conversaron con profesores, alumnos, egresados, autoridades de la U.C., directores de medios y representantes de organizaciones periodísticas. Se fueron con la propuesta de que la Escuela recibiera la acreditación completa.

El 28 de abril en Chicago, cuando el comité acreditador aprobó esa recomendación, sólo faltaba un paso para la aceptación final: la reunión del Consejo tres días después.

El primero de mayo fue el día de los aplausos más fuertes. Entonces, dice Silvia Pellegrini, todas las escuelas acreditadas entre las que están las de las universidades de California, North Carolina (Chapel Hill), Texas (Austin), Nueva York, Pensylvania y Columbia 'saben que tienen un par en América Latina, lo que abre un mundo de posibilidades de intercambio'.