Exalumno de periodismo publica libro de poesía

3 de Junio, 2015 · Facultad

Carlos Oliva egresó de periodismo el 2008 y desde entonces ha trabajado en diferentes medios como la Rolling Stone o El Mercurio. Pero su verdadera pasión, la literatura, lo llevó a ganar un concurso que lo ayudó a financiar su libro de poesía “Marginalia”.
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El libro de poesía Marginalia se vende en las librerías del Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM, Prólogo y Altamira (Foto Karina Fuenzalida).

Por Cristóbal Venegas.

Carlos Oliva Vega trabaja escribiendo. Escribe para la Vicerrectoría de Comunicaciones y Educación Continua UC, desde donde hace notas tanto para la página web de la UC como para la revista universitaria y las unidades académicas a su cargo. Carlos egresó de la facultad el 2008, trabajó en la revista Rolling Stone y en Economía y Negocios del Mercurio; además, vivió en Nueva Zelanda por más de un año. Pero fue en septiembre del año pasado, cuando publicó por primera vez un texto que es parte de su verdadera pasión: la poesía. Estamos hablando de “Marginalia, crónicas en verso”.

 ¿Dónde partió tu interés por la literatura y por escribir poesía?

- Es que siempre me ha gustado. Yo creo que desde chico que me gustó la literatura. Siempre me leí todo lo que me caía en las manos. En mi casa nunca había libros, pero sí en los colegios que asistía, y ahí empezó el bicho de literatura. Es lo mío, es lo que me gusta. Hice mi primera novela a los 15 años y participé en un concurso literario de la municipalidad de Ñuñoa. Claramente no iba a ganar nada, y esa obra se perdió. He escrito varias cosas, pero recién sentí que había un producto coherente con lo que escribí el año pasado. Y eso lo publiqué en parte con fondos que me dieron acá (en el concurso de artes de la UC).

¿Cómo fue que participaste y ganaste ese concurso?

- El Concurso es de Creación y Cultura Artística, de la Dirección de Artes y Cultura de la universidad. Me financiaron el 80% de la publicación. Yo ya conocía los fondos y como tenía el libro casi listo, postulé y me gané la plata. Todos pueden participar: funcionarios, profesores. El libro ya lo tenía y necesitaba la plata. Agarré todas las editoriales independientes que existían y les mandé un mail con el texto. De todos ellos me contestó Mago Editores a través de su director, y ahí se dio. Yo estaba obsesionado por publicarlo a mis treinta. El libro está en las librerías del Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM, Prólogo y Altamira. En el GAM hay más ejemplares que en ningún otro lado.

¿Estas “crónicas en verso”, son crónicas verdaderas reporteadas por ti?

- Lo que yo explicaba en el discurso es que se unen las 2 cosas que me gustan mucho: periodismo y poesía. Hice eco de las crónicas españolas de los conquistadores, que de alguna forma eran un ejercicio periodístico: tenían que informarle al rey que lo que estaba pasando en las américas  en ese momento. Y escribían crónicas. Yo nací y me críe en la población La Legua, viviendo con mis abuelos. De ahí saqué muchas experiencias, de las mismas historias que a mí me contaban, de las mismas historias que viví y que vi. Mucho de ello también es ficción, pero hay un grueso importante de historias basadas en hechos verídicos. Se llama Marginalia, porque son historias del margen, porque son historia de La Legua o personajes marginales en todo sentido. Yo veía en los murales de la población presos políticos todo el tiempo, del frente patriótico, y en los 80 marchábamos con mis tías. Me parecía que había un material bien rico para poder trasvasijarlo en un ejercicio poético. Las historias sí son de gente con nombre y apellido, pero yo no las pongo así porque no corresponde. Es un libro bien autobiográfico en cierta forma.

¿En qué estás trabajando actualmente?

- Me gustan mucho los ensayos. Participo en un grupo de ecología política, verde. Se llama verdeseo, lo armamos mientras éramos estudiantes, en Verdeseo.cl somos todos exestudiantes de la Católica. Trata sobre ecología política de la sustentabilidad. Escribimos y subimos ensayos a la web. Cada semestres hacemos especiales grandes. Pretendo recopilar los ensayos que he escrito para este lugar, y ensayos que he ido escribiendo en otras partes. También me gusta traducir, tengo un proyecto de traducir un ensayo biográfico de Samuel Johnson, un crítico inglés muy famoso. También hay muchos proyectos líricos.

¿Y cómo se complementa ese trabajo literario con la vida laboral periodística?

- Es difícil, cuando hay un proyecto concreto, me levanto muy muy temprano, tipo 5 – 6  y escribo en las mañanas y los fines de semana. Igual es difícil, porque no hay mucho tiempo para nada. Mi vida ideal sería tener un trabajo a medio tiempo en algún lugar, y dedicarme a escribir y a leer, que es lo que me interesa.

¿Qué de lo que aprendiste en la Facultad se relaciona con escribir poesía?

- Lo que yo aprendí básicamente fue el ejercicio del reporteo: ir a buscar datos, ir al terreno. Si algo me enseñó la Facultad fue cómo recoger los datos relevantes: discriminar entre lo que es o no importante. Aquí hay que tener claro que es poesía, uno ficcionaliza, pero sí  hubo mucho reporteo, y mucho material.

¿Qué les dirías a los jóvenes escritores que también buscan trabajar en literatura?

- Tienen que leer mucho, mucho si quieren escribir algo decente. La mejor escuela es la lectura, leer a los clásicos, a los padres de la literatura, y leer de todo. Y lo segundo es darse cuenta de que esto no es un hobbie; si de verdad quieres dedicarte a escribir, tienes que darle al 100% con la cuestión. Hay que ser valiente, el arte necesita de personas valientes. Y lo mismo pasa con el periodismo: hay un periodismo muy cómodo, institucional o de medios clásicos, pero también se necesita gente valiente en el buen periodismo. La editorial del diario pesa demasiado: terminas siendo uno más. La valentía se da en esas dos cosas.