Exalumna de Periodismo Marcela Aguilar obtiene nota máxima en su tesis del Doctorado en Ciencias de la Comunicación UC

Foto Marcela Aguilar

La directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Finis Terrae se convirtió en doctora en Ciencias de la Comunicación tras defender su tesis “La Crónica Latinoamericana como Género y Discurso”, que desarrolló en cinco años basándose en el trabajo de catorce escritores de América Latina.

Por María Ignacia Cominetti

¿Qué caracteriza a la crónica latinoamericana como género literario y/o periodístico y como discurso? Esa fue la pregunta que Marcela Aguilar, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Finis Terrae, desarrolló en su tesis del Doctorado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica, y que defendió el pasado miércoles 6 de junio en la Facultad, obteniendo distinción máxima.

Para desarrollar su tesis, la periodista se planteó preguntas específicas sobre los principales temas de la crónica latinoamericana: los procedimientos narrativos, qué dicen los mismos cronistas sobre la crónica, qué opinan los académicos y críticos sobre esta, y, finalmente, cuál es la relación entre este tipo de texto y el discurso.

Eligió una muestra deliberada, no aleatoria, y utilizando ciertos criterios escogió a catorce autores: Leila Guerriero, Martín Caparrós, Alberto Salcedo Ramos, Juan Villoro, Julio Villanueva Chang, Juan Pablo Meneses, Cristian Alarcón, Josefina Licitra, Daniel Titinger, Marcela Turati, Juan Cristóbal Peña, Gabriela Wiener, Rodrigo Fluxá y Alberto Fuguet. Según Aguilar, su muestra no se plantea como un ranking de autores, y que su objetivo no era hacer una comparación entre ellos, sino que tomar la muestra como un todo para poder analizarla.

Algo interesante que notó al hacer la selección, es que doce de los autores que eligió pertenecen a la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano (FNPI), que fue creada por Gabriel García Márquez en 1994 y busca promover el periodismo de excelencia en la región y generar redes entre los distintos profesionales. Los únicos que no son parte de la FNPI son los chilenos Rodrigo Fluxá y Alberto Fuguet.

Aguilar decidió fijar el comienzo de la crónica latinoamericana en el el año 1994. Esto porque, “si bien antes igual había crónica, es desde la creación de la Fundación Nuevo Periodismo que esto adquiere las características de un movimiento cultural”, aseguró.

En su presentación, la periodista mostró que existe una presencia dominante de un narrador externo heterodiegético que suele hablar en primera persona sobre la realidad que está experimentando. Existe también una tensión permanente entre un aspecto de la narración y un aspecto de la reflexión que siempre está presente, al igual que la narrativización, conocida como un acto de fe de parte del investigador hacia su fuente. La crónica latinoamericana, sostuvo, suele tener un narrador dramatizado: “el autor se construye como personaje en el texto y se plantea como un ciudadano común y corriente”.

Para el análisis epistemológico, la académica se basó en el Diccionario de Motivos Literarios de Elizabeth Frenzel, quien definió más de cien motivos. El más frecuente es lo que se conoce como “Bajada al Infierno, que “es la experiencia de meterse en un mundo que es muy duro, muy violento, y que transforma al narrador. Tiene mucho que ver con entrar a un mundo de marginalidad. Y, aquí no solo observan desde fuera los temas, sino que se sumergen”, comentó.

Una de las conclusiones que  obtuvo, es que pocos autores incluyen personajes protagónicos mujeres, “esto, de alguna manera, desmiente este discurso de que la crónica es muy distinta al periodismo tradicional, la verdad es que se salta a las mujeres tal como lo hace este”, expresó Aguilar. Otra conclusión planteada por la investigadora es que, hoy, el tema del boom de la crónica ha ido decantando y ya no existen periodistas que defiendan que hay un auge en la materia. Igualmente hay un esfuerzo por validar este género como propio de Latinoamérica y como una etapa superior del periodismo. Se trata de “hacer un periodismo que se preocupe de la gente de a pie, de darle voz a los sin voz. Es de alguna manera un periodismo éticamente superior”, dijo la investigadora. “Están tratando de demostrar que lo que ellos hacen es difícil, que no lo puede hacer cualquier periodista. Que toma tiempo, que está mal pagado, pero no importa porque lo suyo es vocacional”, agregó.

Aguilar sostuvo que los cronistas buscan transformarse en un movimiento para tener un espacio en el campo cultural, y quieren validarse dentro de la literatura como una forma de arte, siguiendo sus reglas. “El único problema es que el arte es una forma de expresión del artista que hace para sí mismo, en cambio el periodismo se hace para los otros, para el público”, puntualizó.

Marcela Aguilar defendió su tesis el pasado miércoles 6 de junio ante el comité evaluador compuesto por la profesora e investigadora de la Universidad de Zaragoza María Angulo, quien viajó especialmente desde España para ser parte de esta instancia; la periodista y doctora en Filosofía Lorena Amaro; y la profesora de la Facultad de Comunicaciones Constanza Mujica.