Estudio UC reveló que el 11% de la población tuvo estrés post traumático después del terremoto del 27F

9 de Julio, 2014 · Sin categoría

En el programa Política en el Torres que transmiten Radio UC y Señal UC, se discutió la importancia del manejo de los desastres por parte de la autoridad para prevenir trastornos psiquiátricos como el estrés post traumático.

 

En el último capítulo del semestre de Política en el Torres, los académicos UC Rodrigo Figueroa, psiquiatra y Pablo Osses, geógrafo conversaron con la profesora de nuestra facultad Soledad Puente, quien está desarrollando un proyecto Fondecyt sobre el tema. En el programa se analizó el estrés post traumático y su directa relación con el nivel de confianza en las autoridades y en su gestión después del desastre.

 

Los académicos que también son investigadores del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales, (CIGIDEN), se refirieron a la necesidad de que los especialistas no sólo se queden en la producción de papersacadémicos, pues el impacto que se puede lograr en las políticas públicas con esto es muy limitado. Lo importante para ellos, es entregar el mensaje que se quiere transmitir en palabras sencillas vinculándose con las personas para que puedan tener y utilizar la información en la toma de decisiones.

 Miércoles 9 de julio 2014 - Estudio UC revelo

La Facultad de Comunicaciones está desarrollando un proyecto Fondecyt sobre desastres (Foto Gentileza Patricio Leyton).

Por lo mismo, una de las temáticas que preocupa al CIGIDEN es transmitir un mensaje a los políticos, pues las decisiones que toma la autoridad en la gestión de un desastre natural tienen un impacto directo, según dicen los especialistas, en la prevalencia e incidencia de problemas de salud mental. Es por esto que la confianza en los líderes de cada comunidad es trascendental. “Los seres humanos somos gregarios y regulamos nuestra ansiedad en comunidad y existen ciertos miembros que son claves para transmitir calma y seguridad. Si estos fracasan en su tarea, la comunidad va a regular peor sus niveles de angustia, por lo tanto el riesgo de que se traumaticen es mucho mayor”, sostuvo el doctor Figueroa.

 

En este último tema también entran en juego los medios, ya que según los especialistas la forma en que transmiten la información tiene un impacto en la traumatización o el malestar emocional de la comunidad. Por lo mismo, la crítica por parte de los especialistas fue la transmisión de sólo segmentos de la información entregada y la decisión de dar pantalla a personas que intentan sacar provecho de la situación. “En los terremotos y maremotos existe tremenda atracción desde los medios a estos predictores de terremotos, agoreros del apocalipsis que generan pánico desde la ignorancia. Frente a esto, queda entregar una información sencilla, consistente y coherente y de esta forma insistir desde el conocimiento hacia la población”, enfatizó Pablo Osses.

 

Pero, si los llamados “agoreros del apocalipsis” dan información sobre futuros desastres y los especialistas hacen lo mismo, se genera una angustia mayor. A pesar de esto, coinciden en la importancia de siempre  entregar la información para no romper la relación de confianza que existe entre la comunidad y la autoridad.

 

Si esta confianza se rompe, el riesgo de la comunidad de padecer estrés post traumático es mayor. Este trastorno aparece como secuela de eventos que generan una alta conmoción emocional, como los desastres naturales, accidentes de tránsito, enfermedades catastróficas y agresiones. Cuyos síntomas pueden prevalecer por años después de ocurrido el evento.

 

En Chile un 4.4% de la población ha tenido estrés post traumático. En el último año la cifra fue de un 2,4%. Es una de las 200 enfermedades que más costos producen a la sociedad por años de vida perdidos, muerte o discapacidad de sus afectados. Ocupa el lugar 46 en dicho ranking e incluso  después del terremoto subió al quinto lugar, considerándose una emergencia de salud pública durante el primer año.

 

En relación a esto, el CIGIDEM hizo un estudio con los datos de la encuesta CASEN, donde se veían las cifras de antes y después del terremoto, obteniendo como resultado que un 11% de la población nacional tenía estrés post traumático a los 3 meses de ocurrido el terremoto del 27F. Esto llevó al CIGIDEN a preocuparse más allá de entender el fenómeno natural del desastre, a caracterizar cómo  se comporta ese desastre sobre el territorio y la influencia que tiene sobre el espacio que ocupa el hombre.

 

Además se trató la pobreza como el factor de vulnerabilidad más importante para la enfermedad. “No solamente importa la pobreza económica, importa mucho también la pobreza de salud. Las personas que tenían una percepción de salud menor en el 2009 tuvieron más estrés post traumático el año 2010”, mencionó Rodrigo Figueroa.

 

Durante la conversación con la profesora Puente, los expertos también evaluaron  los avances en materia de políticas públicas luego del 27F, pero afirmaron que falta mucho para poder considerarse preparados para enfrentar estas problemáticas.“Nuestros elementos de administración social en términos de decisiones espaciales son tan malos que hay que sobredimensionar las decisiones. El valor y el nivel de conocimiento e internalización que hacemos a nivel de regulaciones territoriales en Chile es muy bajo”, destacó Osses. Siguiendo esto el profesional también se refirió a que existen ciertas regulaciones e instrumentos que podrían haber evitado la pérdida de vidas y problemas mayores, pero que no se aplican como se corresponde o definitivamente, no se aplican. 

 

A pesar de todo, los profesionales coinciden en que la experiencia del terremoto de 2010 ha servido para canalizar una iniciativa para mejorar los instrumentos, salir delpaper y empaquetar el conocimiento de una manera que realce el valor para quienes toman las decisiones y así evitar que los desastres crezcan.