El exalumno Rodrigo Cea gana premio internacional de Periodismo

22 de Septiembre, 2017 · Escuela Periodismo, exalumnos, Facultad

Rodrigo Cea, periodista UC y actual coordinador de Revista Sábado, obtuvo el Premio de Periodismo del Grupo de Diarios de América (GDA) en la categoría Crónica con su artículo “Viaje al cementerio de ballenas de la Patagonia”.

Por Rosario Gallardo

Era un miércoles en la noche, mientras cerraban la revista, Rodrigo recibió un correo con asunto “Ganadores del premio GDA”. El periodista afirmó que, si bien, siempre reciben ese tipo de mails, se preguntó por qué le había llegado a él, específicamente. Se decidió a abrirlo y vio su nombre entre los ganadores. “Por 10 minutos no le dije a nadie”, creyó por unos segundos que se trataba de una broma, pero cuando logró convencerse que efectivamente había ganado el Premio de Periodismo del GDA comenzó a contarlo. Ahora, con el premio, “tengo que invitarlos a comer a todos”, comenta entre risas. 

Fue un trabajo de producción muy largo, cuenta el periodista, en el que tuvo que hablar e insistir a la gente de la Armada que le permitieran a él subir al próximo barco que lo llevaría a Golfo de Penas, la zona donde se habían registrado la muerte de más de trescientos ejemplares de la especie conocida como “ballena sei”. Hasta que tres días antes de que partiera el barco desde Puerto Montt, lo llamaron para saber si se sumaba al viaje o no. Por supuesto, aceptó. 

Si bien, admitió que no sabía mucho qué podía esperar de la resolución del caso, sí supo que el viaje mismo ya era una nota. Y no le molestaba, ya que siempre le gustó escribir sobre viajes. En realidad, sobre “historias que, en el fondo, estaban atravesadas por un viaje”, pero que escondían muchas otras realidades como: el aislamiento de los marinos que viven en el faro, los recursos escasos del Sernapesca para hacer su trabajo, el desastre ecológico, entre otros, en el caso de su historia. 

“Lo pasé bien… en verdad, lo pasé bien mal, pero para mí fue bueno haber hecho eso”, dijo Cea. Pero el hecho de haber sido testigo de todo lo que pasaba en tiempo real, de haber estado con especialistas, científicos, marineros, haber conocido distintas historias valió la pena para escribir una en la que estaba interesado y que, finalmente, lo ayudó a construir una historia narrativa para el problema y haber tenido todos esos elementos emocionantes, fue una suerte. Y, por lo menos, “el premio compensa un poco todo lo sufrido”, comentó. 

Y más allá del premio, rescató la importancia de un buen reporteo. Expresó que tuvo la suerte de que el viaje mismo le sirvió como estructura para contar la historia que lo llevó a la Patagonia. Sin embargo, en cualquier historia, es esencial hacer un reporteo profundo. “Lo que escribí es mucho menos de la mitad de lo que yo sabía de tema”, tenía muchas más escenas, información, historias, entrevistados que no aparecieron. El resultado final de una nota, comenta, es una “versión premium” de lo que lograste recopilar mediante una búsqueda exhaustiva. En su opinión, si se escribe el 100% de lo que se sabe, faltó información. 

“Cuando le quitas veinte minutos de su tiempo a alguien para que lea tu historia, hay que ser más respetuosos”, dijo. Contó que, cuando era profesor, siempre decía que el trabajo periodístico no consistía en ser Shakespeare, sino que era más parecido al trabajo de hormiguitas: insistir, investigar, reportear, y que este último consistía en el 90% del trabajo y el 10% restante era escribir.

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