Eduardo Arriagada analizó los discursos que dio el Papa Francisco en Chile

En la ponencia “Una Clase Teórico y Práctica de una Comunicación Contra la Desconfianza”, presentada en el Congreso de Comunicaciones de la Iglesia en Roma, el académico se refirió al contenido de los discursos del Papa en Chile y cómo se basan en 5 principios que buscan romper el círculo vicioso de la desconfianza en las instituciones católicas.

Eduardo Arriagada expuso en el Congreso de Comunicaciones de la Iglesia, que se realizó en abril en Roma, Italia.

Eduardo Arriagada expuso en el Congreso de Comunicaciones de la Iglesia, que se realizó en abril en Roma, Italia.

El profesor y Decano de la Facultad de Comunicaciones UC, Eduardo Arriagada, aseguró que aun cuando, durante la visita del Papa Francisco, la presencia de los chilenos en las calles y la asistencia a ciertos actos no fue la esperada, sigue manteniendo su inicial optimismo respecto al cambio de fondo que se logró gracias a los discursos del Pontífice. Arriagada considera que a través de estos, el Papa entregó una propuesta de solución al mayor problema que vive actualmente la Iglesia Católica chilena: una profunda crisis de confianza. Después de analizar esos discursos, detectó cinco principios que se repitieron constantemente y que presentan una posible solución al problema.

1) La conversación parte por oír (si no es un monólogo)

En su primer discurso en el Palacio de La Moneda, ante todas las autoridades políticas, el Papa enfatizó la importancia de la capacidad de oír antes de comenzar a hablar en una conversación, e mencionó un listado de grupos de la población respecto de los cuales hay que iniciar conversaciones para resolver las crisis de convivencia: cesantes, indígenas, migrantes, jóvenes, ancianos y niños.

En la Universidad Católica habló justamente de la crisis de convivencia y de la necesidad de construir comunidad para resolverla. En ese discurso resumió el desafío hablando sobre uno de los grupos, los indígenas: “es indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

Antes de dejar Chile, dio una lista de los temas que se deben conversar para superar la crisis de confianza: situaciones de injusticia y explotación; trabajo precario; el abuso del migrante que no tiene regularizada su vida en Chile y la falta de vivienda, tierra y trabajo.

 2) El vicio que hace de la comunicación una forma de violencia

Tras definir la violencia como un fenómeno tan criticable que su uso “termina volviendo mentirosa toda causa justa”, Francisco habló de un vicio de la comunicación muy habitual en Chile que definió como “bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse” y que calificó como violencia “porque frustra la esperanza”, comentó el Sumo Pontífice.

 3) Una conversación funciona cuando se hace en forma presencial

Desde la primera misa en Chile explicitó la necesidad de la presencia física como requisito de una correcta conversación. A los entusiastas de la tecnología que pensaban que el mundo de redes y dispositivos móviles, que universalizaron la posibilidad de informar y compartir, podían ser claves para superar carencias de las comunicaciones, se les recordó que nada reemplaza la experiencia del encuentro cara a cara.

En la Universidad Católica ya había advertido que si no cambiaban, la vida sería cada vez más fracturada, conflictiva y violenta. Se trató de un discurso especialmente exigente cuando cuestionó el valor de una enseñanza que no integre la realidad del país: “educar para la convivencia no es solamente adjuntar valores a la labor educativa, sino generar una dinámica de convivencia al interior del propio sistema”, mencionó el Papa cuando estuvo en la Casa Central de la UC.

4) La conversación a nombre de la Iglesia la deberán protagonizar los jóvenes

En la explanada frente al templo votivo de Maipú, el Papa Francisco tuvo una reunión con los jóvenes a los que les pidió asumir protagonismo. Para el Decano, la alta exigencia que el Pontífice puso al mundo universitario, es una consecuencia de entender que la calidad del trabajo educativo de los profesores, terminará condicionando la creatividad de esos jóvenes de los que él piensa, depende tanto el futuro de la Iglesia como de la sociedad chilena. “La Iglesia tiene que tener rostro joven y eso ustedes tienen que dárnoslo”, comentó Francisco. 

5) La conversación que resolverá los nudos de la sociedad chilena se debe hacer con humildad

El viaje papal a Chile también tuvo una dosis de crisis, con los dichos del Papa respecto a la falta de pruebas respecto del obispo Barros. Para Arriagada lo valioso es la increíble humildad con la que Francisco reaccionó posteriormente. Primero, pidiendo perdón por haber pedido pruebas que culparan al obispo, pero por sobre todo, porque antes de que pasara un mes de su viaje, en febrero pasado, el Papa mandó al obispo Charles Scicluna para investigar las denuncias de abusos y de encubrimiento, proceso que tuvo como efecto la carta del Papa a los Obispos y el viaje de estos al Vaticano. En la misiva reconoció: “he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”.

El Decano terminó su exposición en Roma asegurando que después de este viaje queda claro que el problema de la desconfianza sigue estando activo en Chile y que es el turno de los chilenos aplicar estas enseñanzas en las conversaciones con aquellos desconfiados. Afirmó que se debe asumir que ya no basta informar al otro a través de los medios tradicionales, ni por los dispositivos conectados con redes. La vara hoy día es más alta y solo la experiencia de un encuentro cara a cara permitirá esa conversación necesaria “que incluya el pensar y el sentir como el hacer”.