Docentes de la Facultad y SCL investigarán el fenómeno de las fake news en las redes sociales chilenas

26 de Diciembre, 2017 · Cuerpo Académico, Investigación

La iniciativa busca estudiar las noticias en Chile y cómo ha cambiado su consumo por influencia de estas plataformas digitales. “Queremos ver hasta qué punto las mentiras están entrando más fuerte, tal como estaba predicho en términos teóricos”, explica el decano Eduardo Arriagada, uno de los impulsores de la investigación.

Por Teresa Moreno

La semana pasada, los medios de comunicación chilenos publicaron que el futbolista portugués Cristiano Ronaldo construirá un hospital pediátrico en Santiago de Chile en 2020. La noticia fue comentada y celebrada a nivel nacional e incluso llegó hasta el Ministerio de Salud. Muchos ya se imaginaban lo que significaría esta contribución hasta que el mismo Ronaldo salió a desmentir la historia, lo que convirtió este supuesto acto de generosidad en una más de las denominadas fake news.

Aunque en esta oportunidad fueron los medios de comunicación formales quienes cayeron en esta fantasía y la difundieron, en la mayoría de los casos son las redes sociales las que han servido de tribuna para que estas historias inventadas proliferen. Una investigación de El Mercurio publicada en noviembre, explica que las noticias falsas sobre Chile fueron vistas o compartidas 3,5 millones de veces en redes sociales durante 2017. Frente a este fenómeno que afecta a todo el mundo, Facebook incluso ha anunciado estrategias para cazar fake news, que involucran alianzas con organizaciones de Fact Checking para verificar la información que se publica.  

Con la finalidad de estudiar el fenómeno, docentes de la Facultad en conjunto con  su Social Communication Lab (SCL), están preparando una investigación que busca dar luces acerca del consumo de noticias en Chile, en un contexto fuertemente marcado por las redes sociales y las publicaciones sin filtros. La idea se gestó a partir de un estudio sobre el activismo medio ambiental, que realizaron el profesor Daniel Halpern y el decano Eduardo Arriagada, con el apoyo de la empresa Jaime Illanes y Asociados. En este trabajo se analizó la actividad en Twitter en torno a estas temáticas y se contó con la ayuda del doctor en Economía y Ciencias Sociales Martin Hilbert, quien hoy es un importante aporte en materias de Big Data y advierte acerca de los peligros del nuevo entorno.

“Lo que pensamos hacer a largo plazo es estudiar las noticias en Chile, cómo ha cambiado su consumo por influencia de las redes. Ver hasta qué punto las mentiras están entrando más fuerte, tal como estaba predicho en términos teóricos”, explica Arriagada, uno de los impulsores de la nueva iniciativa. Este trabajo es liderado por el profesor de la Facultad Sebastián Valenzuela y cuenta con la coordinación de Javier Vásquez y David Osorio de SCL. También se convocó al físico teórico chileno radicado en Chicago, Cristián Huepe, quien participó en una investigación que adelantaba que las fake news tendrían un entorno privilegiado cuando las redes sociales fueran más relevantes que los medios para definir la agenda.

fake news

(Foto Gentileza revista Capital).

El físico explica que este escenario se da porque en las redes sociales se forman relaciones bidireccionales, pero también unidireccionales, es decir, gente que sigue a otros sin necesariamente ser seguido de vuelta por ellos. En este último caso, una determinada red se compone de muchos nodos (usuarios) y pocas fuentes. Asimismo explica que hay dos estados finales en estas redes: los consensos, en donde hay diversidad de opiniones y el usuario se adapta a ellas dependiendo de quiénes sean sus relaciones cercanas; y la fragmentación, que sucede cuando finalmente hay una separación que resulta en dos redes independientes. “Uno se da cuenta de que es un terreno completamente fértil para la posverdad. El origen de que la gente le crea más a la información que siente que a la que pueda verificar, está en que esa gente tenga una comunidad muy cerrada y que no reciba información de otro lado. Entonces la fragmentación es un mecanismo previo o paralelo a la dinámica de la posverdad”, sostiene.

El equipo de investigación profundizará en este fenómeno aplicado a la realidad chilena en distintos temas y ya comenzó su trabajo la semana pasada. Huepe adelanta que “Chile tiene muchas potencialidades de riesgo. Primero, tiene el hecho de que la sociedad tradicionalmente ya tiene una fragmentación sociopolítica, económica, etc., entonces si empezamos a generar estas comunidades autorreferentes va a ser peor”. A esto se suma que el aumento en el uso de las redes sociales en Chile es explosivo, por lo que el físico agrega que “sería un poquito peligroso que llegáramos a un punto en que lo que más importe sean las redes sociales y nadie las esté mirando porque no se ha adaptado lo suficientemente rápido”.

De ahí la importancia de ayudar a comprender de una forma más completa  esta esfera pública digital. “La idea de esto es aprender a oír, a escuchar mejor las redes sociales chilenas. Entender y mejorar las prácticas, así como entregarle a la gente herramientas para que se maneje mejor en ellas”, enfatiza Arriagada.