De la caja tonta a la caja educativa

El profesor Valerio Fuenzalida presentó su libro La Nueva Televisión Infantil, el cual apuesta a convertirse en una guía tanto para parvularias como productores, con el fin de aprovechar el potencial pedagógico de los programas infantiles. “Esto es una ruptura con la mirada anterior, en que la televisión era básicamente para distraer y entretener a los niños”, afirmó Fuenzalida.

Por Diego Escobedo

Este miércoles en el auditorio de la Facultad se realizó el lanzamiento del libro La Nueva televisión infantil, escrito por el profesor Valerio Fuenzalida y editado por el Fondo de Cultura Económica. El evento contó con los comentarios de Mario Waissbluth, Juan Manuel Egaña, Pamela Rodríguez, y el decano Eduardo Arriagada.

Mario Waissbluth, ex coordinador nacional de Educación 2020, resaltó que uno de los focos centrales del libro es la televisión educativa en las aulas preescolares, y dijo que sus propuestas de políticas públicas son tanto factibles como necesarias para complementar el trabajo de las educadoras de párvulos. Agregó que este trabajo lo deben realizar en un contexto donde, según cifras de la Unicef, el 75% de los niños son abusados, y el 25% son abusados severamente, ya sea de forma física, sicológica o sexual. “Este es un país enfermo, señores. De ahí la importancia de este libro. Nos invita a preguntarnos cómo aprovechar la televisión para facilitar, integrar y suplir las carencias de educadoras de párvulos, de manera de mejorar lo que se está haciendo en educación”, apuntó Waissbluth.

Juan Manuel Egaña, productor y realizador de tv, valoró las propuestas del libro para tres ámbitos fundamentales en la producción de programas infantiles: guion, producción técnica y distribución. “Cuando yo hacía programas de televisión, en realidad no sabíamos mucho, no teníamos con qué guiarnos. Trabajábamos por intuición, y con ciertos principios éticos, pero sin tener un cuerpo teórico claro. En ese sentido, esto va a ser de gran ayuda para todos los productores”, afirmó el realizador.

Egaña también recordó que el 65% de los niños chilenos actualmente no tiene cable, y que al ser el público infantil un “mercado no relevante”, no existe una oferta para los menores de edad en la televisión abierta. De ahí que él ha sido uno de los promotores para que el nuevo canal cultural anunciado por el gobierno sea un canal infantil, “¿Cómo debe ser este canal? ¿será un canal para niños pobres? Esa es una discusión que este libro nos ayuda a responder”, comentó.

El libro la nueva televisión infantil, también realiza un completo análisis de los contenidos de los programas infantiles más emblemáticos del último tiempo, como Phineas y Ferb y la Doctora Juguetes; la obra desmenuza y explica los elementos que los hacen tan atractivos y al mismo tiempo, pedagógicos para los niños. Herramientas que es necesario sumar a la formación de las parvularias, según opinó Pamela Rodríguez, jefa de Pedagogía en Educación Parvularia de la Facultad de Educación UC. “Los niños actualmente están tan saturados de estímulos que el cerebro comienza a producir cortisona para bloquear el ingreso de estímulos. En este escenario, aparece esta nueva imagen de programas en donde hay tiempos de interacción con el otro; programas que preguntan al niño y lo llevan a hipotetizar posibles preguntas y respuestas, transitando de una televisión que ve al niño pasivo, que hay que explicarle todo como profe, y a los profes nos encanta ese rol, a este niño que emerge como muy hábil”, afirmó la docente.

En la misma línea, el profesor Valerio Fuenzalida dijo que, gracias a los avances de la neurociencia, actualmente el niño es visto como un individuo inteligente y capaz que tiene que ser desafiado por la televisión, lo que refuerza el interés de los productores audiovisuales porque los menores de edad interactúen con la pantalla. “Yo estoy convencido de que la televisión, no toda, pero sí una parte importante de los programas para niños, es un aporte para la calidad de la educación. Y eso es una ruptura con la mirada anterior, en que la televisión era básicamente para distraer y entretener a los niños. Hoy la televisión está elaborando programas de otra manera, formando a los niños”, concluyó el docente.