Daniel Halpern se adjudica proyecto Fondecyt para investigar la implementación de tecnologías en la educación escolar

El profesor postuló al Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondecyt, en junio pasado, para desarrollar una investigación que vincula la utilización de las denominadas “Tecnologías de Información y Comunicación” -o TICs- con el desempeño académico que presentan alumnos en etapa escolar. El proyecto contempla cuatro años.

Por Rosario Gallardo

“Estoy feliz de poder contribuir y apoyar con un grano de arena desde el ámbito de las tecnologías -desde el área de comunicaciones- a una disciplina tan importante como lo es la educación”, dijo Daniel Halpern, académico de la Facultad de Comunicaciones, ante la noticia de la adjudicación del fondo nacional para investigaciones conocido como Fondecyt con su proyecto “Riesgos y oportunidades del uso de TICs en escolares: Hacia una agenda de alfabetización digital para el alumno 2020”.

Hace ya dos años, a partir de un primer Fondecyt sobre Cyberbullying, Halpern tuvo la idea de gestar esta investigación: “Empecé a meterme en el tema de cómo los escolares estaban utilizando las tecnologías para relacionarse de forma social, pero ahí me di cuenta de que no se sabía dónde deberían estar puestos los límites y que se justificaba el uso de estas herramientas con que eran usadas con supuestos fines educativos. Entonces me pregunté cómo utilizaban las tecnologías en el aprendizaje y al ver que no había claridad al respecto, pensé que había que establecer un sistema”, explicó Halpern.

En su propuesta sostuvo que no hay investigaciones precedentes en Chile que den cuenta de las oportunidades que presenta la utilización de las herramientas tecnológicas en el trabajo que se realizan en las aulas. Pese a que la utilización de, por ejemplo, las redes sociales en nuestro país ha ocupado los primeros lugares en LatinoAmérica, la creación e implementación de un sistema en el área de educación no han sido exploradas: “Lo que se planteó no tenía el enfoque en el uso en general de las tecnologías, sino más bien hacia todo lo que es educación, porque si bien Chile es un país en el cual hay una gran presencia de tecnologías, su uso para fines educacionales no está aún sistematizado”, afirmó.

De esta manera, plantea que el problema es que, aunque ha habido ciertos esfuerzos, éstos no explicitan cuál es la mejor tecnología para un estudiante o cuándo utilizar un método de enseñanza particular complementándose en lo que él llama un “viaje del aprendizaje”. “La utilización de herramientas digitales no está estandarizada al nivel de los textos de clases, por ejemplo, cuando hablamos de un libro de ciencias para segundo básico está claro cuál elegir porque va acorde a un programa, pero no está su símil en Internet. Es decir, no existe un sistema que clarifique que los niños para aprender planetas ocupen tal sitio web o tal otro”, sostuvo Halpern.

Así esta investigación durará cuatro años, con la colaboración de otro académico de la Facultad -Sebastián Valenzuela- y otros investigadores que se contratarán en el futuro. Según la metodología de trabajo, en el primer año se va a realizar un panel de expertos, para que todos los integrantes del campo educacional -profesores, expertos y profesionales ligados a esta área- den su opinión sobre un modelo que pueda sistematizarse y aplicarse. Después, se observará cómo los niños aprenden con las tecnologías existentes para evaluar, por ejemplo, cuáles son más efectivas. El académico explica que en el tercer año se va a plantear un modelo siendo el siguiente paso el que éste se aplique a los mismos alumnos y medir, al año siguiente, si hubo o no mejoras en el aprendizaje.

Entonces lo que se busca analizar es qué tipo de tecnologías serían las más indicadas, de acuerdo a distintas variables, para entender el impacto que podrían tener las tecnologías en el aprendizaje del escolar. Esto bajo la premisa de que hay una subutilización de los recursos online. “En Chile no hay lo que se llama un currículo digital y una metodología de integración en el aprendizaje de forma más sistematizada, pensando en cuál debería ser la formación que reciban los alumnos que van a estar en el próximo decenio y el aprovechamiento óptimo de las oportunidades que ofrece esta era digital”, enfatizó el académico.