Chile se ha convertido en la plataforma de exportación de las teleseries turcas con doblajes chilenos

3 de Agosto, 2015 · Facultad

Los académicos de la Facultad de Comunicaciones UC junto a expertos de la industria explicaron la irrupción de las telenovelas turcas en América Latina, durante el Seminario del Observatorio Iberoamericano de Ficción Televisiva, Obitel, realizado en nuestros auditorios.

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La teleserie “Las Mil y Unas Noches” terminó en diciembre de 2014 y su público cautivo fueron las mujeres mayores de 40 años, dijo Juan Ignacio Vicente.

El 3 de marzo de 2014 el canal de TV Mega exhibió la primera teleserie turca en Chile, “Las mil y Una Noches”, a las 23:30 horas e inició así un cambio radical en la televisión chilena. El fenómeno fue analizado en el X Seminario Internacional del Observatorio Iberoamericano de Ficción Televisiva, Obitel, realizado en la Facultad de Comunicaciones UC.

El capítulo chileno del anuario Obitel 2015 titulado “La Conquista Turca de la Pantalla”, realizado por los profesores de la Facultad de Comunicaciones UC Ingrid Bachmann, Constanza Mujica, Francisco Fernández, David Osorio y Pablo Julio. También desde el área de la industria se presentó Juan Ignacio Vicente, gerente de contenidos y negocios internacionales de Mega, quien contó cómo se gestó la exhibición de las teleseries turcas y el impacto que han tenido en las pantallas nacionales y en la audiencia.

Constanza Mujica, académica de la Facultad de Comunicaciones UC explicó que “en unos pocos meses esa producción (“Las Mil y Una Noches”) le había asegurado el liderazgo de audiencia a Mega y luego, en Chile se transmitían 5 telenovelas turcas simultáneamente por tres canales”.

Según Mujica estas no son telenovelas en el origen, pero se reconfiguran como si fueran para el mercado latinoamericano. Además destacó que “en términos audiovisuales y narrativos llama la atención que hay una actuación más pausada, a la que nosotros estamos acostumbrados. Esto fue muy bien percibido. El nivel de producción es altísimo y la textura audiovisual es como la brasileña”.

Asimismo, el estudio sostuvo que la trama de las telenovelas turcas sugiere un proceso de mediación entre dos espacios culturales: “uno tradicional, marcado por la religión y una noción de familia entendida como núcleo de amor e identidad, pero también marcadamente patriarcal en la que la mujer es fundamentalmente madre y objeto de la violencia masculina; y otro moderno, en el que se toman decisiones “racionales”, de las cuales la violencia está ajena, marcado por el respeto a los derechos de la mujer, pero en el que los personajes no pueden encontrar el amor”.

El ejecutivo de Mega Juan Ignacio Vicente sostuvo que la conexión emocional es la clave del producto televisivo. Esta teleserie tenía eso, “el conflicto era universal para nosotros, no había una distancia física sobre los personajes, el conflicto de amor era claro y muy buena la calidad de la producción, que fue grababa en el 2004 en Turquía. Tenía la capacidad de ensoñar, un  contenido que estaba ausente en la TV”.

También destacó que “Las Mil y Una Noches” logró la conexión emocional con el público por tres factores: romance, valores y el lenguaje utilizado, ya que las cintas fueron dobladas en Chile. “Nosotros nos preocupamos de utilizar un lenguaje neutro, pero con palabras que fueran reconocidas  por la audiencia, el que generó cercanía. Nadie alegó contra eso. Nosotros por primera vez teníamos el control sobre el doblaje”.

Otro resultado de la investigación de Obitel fue que en 2014 dos títulos extranjeros ocuparon los dos primeros lugares. Se trata de las producciones turcas Las Mil y Una Noches (Binbir Gece) y ¿Qué Culpa Tiene Fatmagül? (Fatmagül’ün Suçu Ne?),  “cuya irrupción en las pantallas chilenas no sólo desplazó a las producciones locales sino que gatilló el fenómeno turco”, según el estudio.

Hasta el momento ya se han emitido ocho de estas telenovelas en Chile (Las Mil y Una Noches, Qué Culpa Tiene Fatmagul, Ezel, Sila, en Mega; Amor Prohibido, El Sultán y Kuzey Güney en Canal 13 y Tormenta de Pasiones en Chilevisión) y Chile se ha convertido en la plataforma de exportación de estos productos con doblajes chilenos para doce países de Hispanoamérica. “Se transformó en un fenómeno latinoamericano. 14 países han comprado teleseries turcas, donde nosotros tenemos el control del doblaje. En Argentina se exhibió en horario prime time y ocupó el primer lugar. Hoy estamos doblando cinco teleseries turcas”, finalizó Juan Ignacio Vicente.

Lectura de foto: La teleserie “Las Mil y Unas Noches” terminó en diciembre de 2014 y su público cautivo fueron las mujeres mayores de 40 años.