Blood Window: la revancha del cine iberoamericano de género

10 de Noviembre, 2017 · Dirección Audiovisual, Facultad

El Festival de Cine Fantástico y de Terror más respetado de Iberoamérica llegó a Chile para dar un espacio en salas comerciales a cintas que ven difícil su llegada por sí solas. La Facultad fue la primera etapa de este evento, donde se realizó un panel de discusión con algunos de sus protagonistas.

Paula es una estudiante de periodismo que viaja a Chiloé para comprobar si la mítica historia del Trauco es cierta. Ella supone que se trata de una forma de esconder la gran cantidad de crímenes sexuales que se cometen en la zona y por eso decide investigar junto a su novio Matías, un cineasta fracasado que busca filmar una película. Poco a poco se revela la oscuridad tras la layenda y se va perdiendo la noción de lo que es real y lo que no. Esta es la historia de “Wekufe: el origen del mal”, el primer found footage o falso documental chileno. Tras un año de recorrer festivales internacionales, la cinta ha ganado siete premios a mejor película y fue la encargada de abrir el festival de cine de género iberoamericano Blood Window.

Es primera vez que este festival llega a Chile. La iniciativa nacida en México en 2013 y que se realiza cada año en el marco del festival de cine "Ventana Sur" en Argentina, busca ser una plataforma de difusión para el género fantástico y de terror de la región, así como también para promover los avances de la industria. En cuatro años se ha posicionado como una de las  instancias más respetadas en el cine de terror iberoamericano y hoy tiene incluso su propio espacio en Cannes.

Entre el 2 y 8 de noviembre, en el CineHoyts de La Reina, el festival exhibió películas de terror, ciencia ficción, thriller, bizarro y gore. Sin embargo, antes de eso, el evento realizó en la Facultad el “Panel de Cine Fantástico y de Terror Latinoamericano”, una instancia de conversación con algunos de sus protagonistas. El director de Wekufe, Javier Attridge, participó en él, junto al consagrado director chileno de cine de género, Jorge Olguín, y el guionista y director argentino Sebastián Rotstein. En la instancia abordaron sus experiencias de producción, comercialización y marketing, todas marcadas por la carencia de recursos y de atención.

blood window

“Wekufe nació del atrevimiento de querer hacer cine con mi novia. Contábamos con cosas en la casa y lo vimos como un campo de juego” recuerda Attridge. Al no contar con presupuesto alguno, en principio pensaron que esta historia fuera escrita, producida, dirigida e incluso protagonizada por ellos (aunque eso cambió en el camino).

De esta precariedad surgió incluso el formato del relato. “Necesitábamos un proceso investigativo arduo, porque la película habla de contingencia sociopolítica y mitología ancestral. Hicimos un documental falso para que la gente de la isla diera sus testimonios reales, y así nos evitábamos esos problemas de faltar a la verdad o no estar bien informados de los temas que queríamos contar”, confiesa. Una vez terminada la cinta, se pusieron en contacto con medios de comunicación y postularon a festivales nacionales, sin éxito. Por eso decidieron salir a la escena internacional, donde la acogida fue muy buena.

Este recorrido no es extraño en Chile para un director primerizo como Attridge. Sin embargo, Jorge Olguín, pionero del cine fantástico en Chile, a 18 años de su primer estreno, “Ángel Negro”, sostiene que este tipo de historias tiende a ser considerada menos importante. “A veces se piensa que el género de terror es el hermano chico del cine serio, lo cual es un error y una ignorancia muy grande. Creo que este cine es una de las expresiones artísticas mayores, que ha salido a expresar lo que no queremos expresar, lo que queremos esconder”, asegura.

En esta versión de Blood Window, Olguín presentó su largometraje “Gritos del Bosque”, la primera película chilena en formato 3D y con subtítulos en tres idiomas: mapudungun, español e inglés. Al igual que Wekufe, la cinta aborda misterios propios de nuestra cultura y ha tenido que pasar por festivales internacionales antes de llegar a las salas locales, donde es más difícil acceder. “Blood Window logra instalar una película de género y darle la dignidad que necesita para llegar a las salas de cine y exponer al publico, y lograr estos diálogos”, comenta.

Terror con contenido social

Durante los últimos años, grandes éxitos de recaudación en Hollywood han provenido de películas de terror, como es el caso de “El conjuro” o “IT”, más recientemente. “El cine sufre grandes ciclos de marketing. Hoy estamos pasando por un ciclo de marketing de terror, básicamente porque ha salido un par de películas que han generado mucho retorno”, explica el director de la versión a nivel local de Blood Window, Daniel de La Vega.

En este contexto, Blood Window ha aprovechado el momento de atención para mostrar todo lo que hay detrás de este género, las historias que se cuentan tras los disfraces y el susto. “La herramienta del género sirve para contar cosas que a veces otros géneros no logran, para construir una mirada hacia los horrores internos”, sostiene Olguín.

El director argentino Sebastián Rotstein coincide en que  el terror y la fantasía son “este disfraz ideal en el que los horrores, aunque sean sobrenaturales, son cercanos y reales”. En su película “Terror 5”, co-producida con su hermano Federico Rotstein, quiso reflejar esto. Su primera dirección en largometraje, exhibida en festivales internacionales como el de Mar del Plata o el de La Habana, muestra cinco historias que aluden al horror desde lo cotidiano, con abusos, peligros y decadencia en todas sus formas. “Las grandes películas de terror estuvieron muy al margen de la industria y tenían algo que nadie se esperaba. Lo que tienen ellas es un contenido social que, para mí, es lo que hace que sean tan buenas”, afirma.

Blood Window planea realizar una segunda versión en Chile. Su productora, Javiera Parada, aseguró que “estamos descubriendo nuevos directores y creemos que el público chileno se merece conocerlos”.