Andrés Nassar: La inquietud de un niño y la seriedad de un publicista

1 de Abril, 2014 · Sin categoría

El Profesional de amplia trayectoria está a cargo del curso Taller de Soluciones Publicitarias desde este semestre.

 

Por Andrea Yavar

Dice medio en broma que fue un error, que él quería estudiar Veterinaria, pero que finalmente entró a Publicidad después de que un amigo que estudiaba la carrera lo llevara de oyente a una clase.  Así es como cuenta Andrés Nassar el porqué de su decisión a la hora de elegir su profesión. 

Titulado como publicista del Instituto Profesional del Pacífico, hoy Universidad del Pacífico, este profesional de 51 años es uno de los cuatro profesores que este año se integraron al equipo docente de nuestra facultad.

Martes,-1°-de-abril-de-2014

Andrés Nazar enfatiza que para estudiar Publicidad se debe desarrollar la capacidad lúdica

Comenzó en el mundo de la publicidad  haciendo una práctica como Director de Arte en la agencia Young & Rubicam, donde trabajaba en dupla con un redactor. En vez de estar tres meses como se suponía para una práctica, terminó quedándose seis. “Lo que me pasó en ese proceso es que me di cuenta de que me gustaba más la pega que hacía mi compañero. Pedí cambiarme a redacción pero no tenían cupo, así que me fui”, contó.

Siguiendo los pasos de la redacción llegó a la agencia Porta, donde nuevamente se encontró con el inconveniente de no encontrar cupo para trabajar como redactor. Esta vez con una recomendación de su jefe fue a parar a una pequeña agencia publicitaria. “Al ser una agencia chica me permitió estar cerca de los jefes y fue una escuela espectacular, aprendí muchísimo”, enfatizó Nazar.

Pero la crisis económica golpeó a la agencia y quebró. Sin embargo, Andrés no alcanzó a estar un fin de semana cesante, porque al inicio de la siguiente semana ya estaba contratado gracias a la recomendación de sus antiguos jefes.

Así fue como llegó a BOX, donde siguió avanzando en el mundo de la Publicidad hasta que lo llamaron de BBDO, donde trabajó por 16 años. Pasó por todos los puestos que había en su área. Llegó a ser socio de la agencia y Director Creativo General.

A lo largo de su carrera ha participado en un gran número de campañas publicitarias, entre las que destacan: LAN Chile, Cerveza Cristal, Refrescos Caricia, Banco de Chile  y Banco del Estado. Esta última con gran éxito a raíz de los recordados Patos del BancoEstado. “La campaña fue creada hace más de diez años, por lo tanto han trabajado muchas personas en el trayecto, pero la persona que creó la idea, a la que se le ocurrió fue a mí”, aclaró.

Sin embargo, recalcó que le  molesta que sólo se le reconozca por esto, pues ha hecho mucho más campañas en su carrera. Campañas que le han significado una serie de reconocimientos, premios de la ACHAP y ARCHI. Es el único chileno que ha ganado en televisión el Gran Prix de Fiap, el Festival Iberoamericano de la Publicidad y a esto se suma un León de Cannes, gracias a una campaña de Jaleas Caricia.

Pero más allá de los galardones, este profesional de la Publicidad, es un ejemplo de que lo más importante es ser feliz con lo que se hace. “Lo que más me gusta de mi trabajo es que me da la oportunidad de estar conectado con lo lúdico y de seguir manteniendo despierto al niño que llevo dentro”. Este último punto es uno de los que considera que sus alumnos de Taller de Soluciones Publicitarias deben ser capaces de lograr: “Deben ser inquietos, les tiene que interesar todo y observar todo y  tienen que volver a ser niños, conectarse con eso, porque los niños juegan, le echan para delante, no se cuestionan”.

El sentido del humor, la capacidad lúdica y el dejar atrás los miedos para pensar creativamente, son también características que considera debiera tener todo publicista. Y es aquí donde él cree que  está el enfoque de la carrera en la UC: “La carrera viene  a llenar un espacio que está débil en la publicidad y que tiene que ver con generar gente que logre pensar creativamente, estratégicamente, que logre pensar en definitiva y no ser solamente el tipo que tiene chispazos creativos”.

Es la primera vez que a lo largo de su carrera ejerce como profesor; fue el desafío de traspasar lo que sabe a las nuevas generaciones lo que lo convenció, junto con la tarea de permanecer al día y volver a revisar cosas que debido a su larga carrera ya hace de forma casi automática. “Esto te obliga a repasar, a volver atrás para ver cómo era la materia, como llegó a eso y por supuesto que hace un refresco interesante”.

Luego de años de experiencia, este profesional, que hoy en día tiene su propia empresa llamada Sámara, curiosamente se define a sí mismo como un “niño tímido”. Puesto que dice hacer lo que hace por la capacidad de seguir conectado con su niñez, pero que siempre está el fantasma de la timidez.

“Me gusta jugar, el mundo lúdico, pero de repente la timidez es una tranca, una barrera que he tenido que combatir para llegar a donde estoy. Pero si tuviera que rescatar la esencia de mis rasgos fundamentales es eso, soy un niño tímido”.