Alejandro Navas, profesor de la Universidad de Navarra: “En occidente la prensa clásica ha perdido mucha credibilidad”

3 de Septiembre, 2014 · Sin categoría

Licenciado y Doctor en Filosofía, el profesor Alejandro Navas fue contactado por la decano Silvia Pellegrini para sumarse a la facultad de una forma inédita: como docente en el pregrado. Aquí, nos habla de su impresión y análisis de la situación comunicacional actual.

 

Ha estado por lo menos veinte veces en Chile. Y es que, usualmente, Alejandro Navas ocupa sus vacaciones en España para viajar a Latinoamérica y hacer clases de comunicaciones en distintas universidades. Esta vez, vino para quedarse un poco más: hasta el 8 de octubre durará el curso Ética de las Comunicaciones impartido por él en la facultad, donde compartirá con alumnos de pregrado sus conocimientos y su análisis de problemáticas éticas del mundo de hoy.

Ha estado por lo menos veinte veces en Chile. Y es que, usualmente, Alejandro Navas ocupa sus vacaciones en España para viajar a Latinoamérica y hacer clases de comunicaciones en distintas universidades. Esta vez, vino para quedarse un poco más: hasta el 8 de octubre durará el curso Ética de las Comunicaciones impartido por él en la facultad, donde compartirá con alumnos de pregrado sus conocimientos y su análisis de problemáticas éticas del mundo de hoy.

Miercoles-3-septiembre-2014---Alejandro-navas

El académico dictará clases de ética hasta octubre de este año.

Ud. es doctor en Filosofía, y actualmente profesor de sociología en la Facultad de Comunicaciones en la Universidad de Navarra. ¿Por qué dedicarse a algo tan específico como los estudios de las comunicaciones?

 

- La rectoría de la Universidad de Navarra pensó en mí para que fuera decano de la Facultad de Comunicaciones, justo en el momento en que la facultad pasó a tener tres carreras, igual que aquí. Yo piloteé ese cambio como decano. Ahora, ¿Por qué yo? Esa fue una elección del rectorado. En años anteriores, yo los había asesorado en temas de opinión pública y política universitaria. Cuando me preguntaban qué hacía un filósofo trabajando en mi puesto, yo siempre respondía de broma: “Un filósofo no puede elegir, tiene que aceptar el trabajo que le ofrezcan”. (Ríe). Pero, por ejemplo, el grupo de prensa más potente de Europa, “Springer”, con diarios como Die Welt, Bild (alemanes), tiene como CEO a Matthias Döpfner, cuyos estudios son de musicología. Si uno aprende en la universidad a pensar, razonar, escribir y hablar; luego puede hacer cualquier cosa.

 

En su experiencia haciendo clases aquí: ¿Es muy diferente la forma de docencia y aprendizaje comparándola con otros países como España?

 

- Sí y no. En occidente hay un mundo globalizado y eso corre también para la academia, universidades, facultades: en cuanto al enfoque de las enseñanzas, trayectoria de los docentes. También los alumnos son similares: hacen las mismas lecturas, ven las mismas películas, oyen la misma música, chatean entre sí, etc… Por supuesto también hay peculiaridades racionales y emocionales. Mi clase es heterogénea: tengo varios alumnos de Dirección Audiovisual, 3 de Publicidad, 5 de Periodismo, 2 ó 3 de otras carreras y 6 de intercambio. Esto enriquece el coloquio, el diálogo en el aula es variado. Me obliga a buscar temas y enfoques que interesen por igual a todos. Hay un ambiente bastante internacional, y a la vez es conocido que los alumnos de la facultad son buenos.

La ética como tal es primera vez que la imparte. Para planificar el ramo, preguntó a docentes en ética aquí y en Navarra. También, dice, le ha ayudado mucho tener una ayudante chilena que está igual de comprometida con el ramo que él.

 

¿Cree que ha cambiado el panorama comunicacional y las problemáticas éticas gracias a las nuevas tecnologías y medios?

 

- Los problemas entre Chile y España son más bien parecidos. Algo que ocurre en el mundo del periodismo es que nuestra sociedad es de ocio y consumo masivo de medios: la gente dedica muchas horas a los medios (chatear, redes sociales, series televisivas, videojuegos, etc…). Por lo tanto, hay mucho dinero en juego y esto atrae a nuevos actores: empresarios industriales, que nunca antes habían entrado tanto a los medios. Y entonces esto atrae a su vez a agentes financieros, bancos, porque han visto que con los medios hay negocios y además se puede ganar influencia. Entonces, el panorama de los medios se ha vuelto más complicado. Hay influencias industriales, políticas, financieras, condicionando el enfoque de la información. Esto ha llevado a que en Occidente la prensa clásica ha perdido mucha credibilidad. A la vez también, y para el bien de la democracia, hay medios nuevos no concentrados en los que mucha gente puede opinar, participar… a través de las redes sociales, por ejemplo. Esto salva un poco la libertad de expresión. Pero, hay que tener cuidado: el internet no olvida. Mucha gente no razona antes de publicar un dato, sin tomar en cuenta que la información sobre nosotros se almacena, controla y vende constantemente.