Académicos de la facultad investigaron sobre la Cultura Digital en América Latina

Los profesores Myrna Gálvez y Cristián Calderón, trabajaron en un estudio encargado por la Red Informativa de la Iglesia para Latinoamérica, RIIAL junto a otras 15 universidades católicas de la región.

Viernes, 27 de abril de 2012

Por Francisca Miranda

 

El mandato del Papa Benedicto XVI es muy claro: la Iglesia debe participar en lo digital. Y el libro “Cultura Digital en América Latina. Investigación inter-universitaria: educación y evangelización"  es la respuesta de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), y del Centro de Comunicación Educativa Audiovisual (CEDAL). En este documento, que contiene una mirada amplia sobre cómo está hoy la cultura digital en la sociedad latinoamericana, participaron los profesores de la Facultad de Comunicaciones UC Cristián Calderón y Myrna Gálvez.

 

El objetivo del libro es identificar las mayores incidencias de la cultura digital en los distintos aspectos del comportamiento humano, social y cultural de la población de los países del continente latinoamericano para articular los cambios promovidos, con los procesos educativos, evangelizadores y pastorales que se adelantan en los diferentes países. “El mandato directo del Papa es muy de avanzada. Él habla de un nuevo continente, que es justamente todo el ciberespacio. El desafío es cómo las personas que participan de la Iglesia, se incorporan dentro de este medio. Hay un interés preciso de ver cómo llegar a estos jóvenes que están participando cada vez más en otros espacios que no son los que tradicionalmente la Iglesia ha considerado”, explica la profesora Myrna Gálvez sobre las motivaciones para realizar este estudio.

 

Uno de los objetivos de la RIIAL es formar redes y generar servicios comunes.  De esta manera, tras la experiencia del libro de cultura digital, se creó la Red Universitaria de Investigación en Cultura Digital (UNID). Esta alianza se estableció luego del Congreso Iglesia y Cultura Digital llevado a cabo en Santiago en octubre de 2011. La permanencia de esta red, que incluye a universidades de países como Colombia, Bolivia, Argentina, Panamá y Brasil, es el principal valor que Gálvez rescata tras el desarrollo de la investigación: “La idea es que esta red continúe con la finalidad de poder hacer justamente estudios más comparados, utilizando metodologías comunes.  En este estudio usamos métodos muy diversos. Creo que nuestros objetivos de estudio y las posibilidades también eran distintas en la primera investigación, pero ahora que la red ya se formó, la idea es que pueda seguir”.

 

La experiencia chilena

El libro está dividido en dos partes; la primera recopila temas que tienen como grupo de estudio a jóvenes y adolescentes, y la segunda analiza a otros grupos de población. En este primer tramo es donde se encuentra el capítulo desarrollado por la Facultad de Comunicaciones UC: “Jóvenes chilenos y redes sociales virtuales. ¿Oportunidades para la participación y la creación?”, que trata desde una mirada comunicacional, las posibilidades y niveles de participación y creación de contenidos de un grupo de adolescentes y jóvenes en las redes sociales virtuales.

“Un gran valor es que el trabajo se hizo a través de Seminarios de Investigación con alumnos de cuarto y quinto año”, cuenta Myrna Gálvez, sobre el aporte que hicieron estudiantes de pregrado principalmente en el estudio con grupos focales de adolescentes entre 14 y 15 años y jóvenes entre 18 y 19 años de sectores medios. Algunos alumnos del magíster en Comunicación y Educación, que imparte la Facultad, también fueron parte del trabajo de este estudio.

 

Entre las conclusiones del caso chileno, se presenta como un gran desafío la reflexión en torno a los nuevos usos que los jóvenes pueden dar a a las redes sociales, más allá de los básicos de comunicación y entretención. Así, en el libro, los autores sugieren pensar acerca del rol de la educación en las redes sociales: “En un sentido amplio, la familia, la escuela, las universidades y la propia iglesia deben responder con nuevas estrategias a lo que está pasando. Viendo las oportunidades y no sólo los riesgos de estas redes. En definitiva, preparando mucho más que protegiendo, aprendiendo con los jóvenes mucho más que vigilando o controlando”.

Compartir
Fin de Texto