Académica Rayén Condeza presentó investigación sobre el ciberbullying universitario en Congreso Internacional

10 de Junio, 2018 · Alumnos, Cuerpo Académico

Rayén Condeza en ICA

La muestra, correspondiente a estudiantes de la Universidad Católica, arrojó que casi la mitad de los entrevistados habían sido parte de alguna experiencia de ciberacoso, ya sea como víctima, victimario o testigo. “En el ciberbullying el daño se amplifica, pero finalmente es el reflejo de una cultura de la violencia y del no respeto”, expresó la profesora.

Por María Ignacia Cominetti

Aunque se conocen estudios previos sobre el ciberacoso en Chile, este es el primero que se realiza a nivel universitario. La iniciativa comenzó en Canadá, cuando el reconocido Centro de Educación, Leyes y Sociedad (CELS) de la Universidad Simon Fraser, dirigido por la académica Wanda Cassidy, invitó a los profesores de la Universidad Católica Rayén Condeza de la Facultad de Comunicaciones; Gonzalo Gallardo de la Escuela de Psicología; Pablo Reyes y Adriana Vergara Facultad de Educación a formar parte de una red de investigación sobre este tema, junto a profesionales de otros siete países. El resultado de las indagaciones serán publicadas en el libro Cyberbullying at University: a Cross-Jurisdictional, Multi-Disciplinary Perspective, por la editorial Routledge.

El objetivo del estudio –presentado en la 68ª Conferencia Anual de la International Communication Association, ICA realizada en Praga, República Checa– fue visibilizar la existencia del ciberbullying universitario, como también su extensión y, principalmente, cómo afecta a los estudiantes. “El marco que sustenta nuestra investigación es la preocupación por saber que estas prácticas tienen consecuencias concretas en los estudiantes de educación superior, tal como lo evidencia científica lo demuestra. Y son consecuencias en general emocionales, como depresión, ansiedad, aislamiento, baja en el rendimiento académico, fin de relaciones de amistad o amorosas, baja autoestima e incluso pensamientos suicidas”, aseguró Rayén Condeza, profesora de la Facultad de Comunicaciones y quien dirige el grupo de investigación en Chile.

La metodología utilizada fue aplicar una encuesta a toda la población estudiantil de pregrado de la UC, cuya respuesta era voluntaria. Los investigadores obtuvieron 971 respuestas válidas, lo cual representa al 4% del universo total de alumnos. Los datos se analizaron en base a si las personas han experimentado el ciberbullying como víctimas, victimarios o testigos; y se obtuvo que 45,9% de quienes respondieron habían participado de ciberacoso en el último año, ya sea como víctima, victimario o testigo.

“Cuando les preguntamos: si existieran los canales para denunciar, ¿estarían dispuestos?, la gran mayoría dijo que por supuesto. Pero necesitan que sea anónimo, quieren resguardar su identidad”, comentó la académica. Es que un 38% de los alumnos dijo haber sido testigo y, a pesar de sentirse disconformes, reconocieron que esa incomodidad nunca se tradujo en una acción concreta para detener la situación de acoso. Según Condeza, esto puede estar provocado por el miedo a ser aislado del grupo, ya que existe una falsa creencia de que denunciar, acusar o intervenir tiene una connotación negativa. “Para crear una cultura que evite la práctica del ciberbullying, una de las cosas más importantes es educar a las personas que son testigos del mismo, para que sean de inmediato capaces de actuar y cortar esa cadena del silencio”, agregó.

Lo que más llamó la atención de los investigadores fue que casi un 55% haya declarado como que es normal que en un entorno online se pueda ser víctima de ciberbullying. Sumado a que un 23% declaró que era una situación inevitable. Para la profesora, esto significa que se ha naturalizado esta situación:“Lo que uno habría esperado es que dijeran que no es normal, que no es correcto”. A pesar de esto, la gran mayoría de los encuestados aseguró que les gustaría contribuir para que exista un ambiente respetuoso.

Otra de las claves de la investigación, fue que la mayoría de las respuestas provenían de alumnos de los primeros años de carrera. Esto podría indicar que en esta etapa  hay más posibilidades de ser víctima de bullying, pero habría que profundizar más en este tema, dijo Condeza. Según la académica, en esta etapa podría existir una mayor vulnerabilidad porque los alumnos han salido de un ambiente protegido como es el del colegio e ingresan a un entorno completamente nuevo como el de la universidad; y porque este cambio coincide con  el período de afirmación de identidad entre la adolescencia y la adultez, por lo que hay mayor vulnerabilidad emocional y relacional.